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El placer está en buscar, no en encontrar

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  • Baormos | Revista académica y cultural

    Baormos es una revista académica y cultural trimestral en México que publica artículos, ensayos, crítica y arte de voces nuevas y contemporáneas. Convocatoria III abierta. Hasta noviembre 1, 2026. Baormos es nuestra revista de creación, contemporánea y plural. Envíanos tu colaboración. Convocatoria III abierta. Hasta noviembre 1, 2026. Baormos es nuestra revista de creación, contemporánea y plural. Envíanos tu colaboración. Nuestro número Uno próximamente. Disponible en noviembre 2026. Baormos es nuestra revista de creación, contemporánea y plural. Celebramos las primeras veces. MÁS LEÍDOS Mateo Flores Rivera Donde la muerte no existe 001.01.26 | Cuento Francisco Pérez Sánchez Pellicer saluda al otoño 001.01.26 | Ensayo Instituto de Investigación 28 Sobre la neutralidad del artista 001.01.26 | Ensayo AUDIOVISUAL AGENDA Checa nuestras actividades. Baormos también es un espacio para encontrarnos fuera de la página. En esta sección reunimos las actividades que nacen de la revista y de las comunidades que la rodean: conferencias, conversatorios, talleres, presentaciones, proyecciones y encuentros culturales. Buscamos que las ideas no permanezcan estáticas, sino que circulen, se discutan y encuentren nuevas voces. Porque una revista no termina cuando se publica, ahí es donde comienza la conversación. EL PROYECTO ¡Sé parte de Baormos! Convocatoria abierta hasta el 22 de agosto de 2026. La revista invita a estudiantes, docentes, investigadores, académicas y académicos y público en general, de cualquier institución y nacionalidad, a ser parte de su próxima edición mediante el envío de colaboraciones originales e inéditas. ↗ Cómo hacemos calidad editorial Conoce el proceso de dictaminación de la revista, sus objetivos, su misión, y marco que le da forma. Nuestra misión es crear una comunidad donde el conocimiento, la creación y el pensamiento crítico se encuentren para comprender el presente e imaginar nuevos horizontes. ↗ ¿Cómo nos envías tu colaboración? Literatura científica, crítica, artística; audiovisuales y visuales. Las colaboraciones enviadas a Baormos deberán ser originales e inéditas y no serán consideradas aquellas que hayan sido publicadas previamente en cualquier medio impreso o digital ni aquellas que se encuentren simultáneamente sometidas a evaluación en otra publicación. ↗ Nuestro número Uno disponible próximamente. Disponible en noviembre 2026. Baormos es nuestra revista de creación, contemporánea y plural. Celebramos las primeras veces. MÁS LEÍDOS Mateo Flores Rivera Donde la muerte no existe 001.01.26 | Cuento Francisco Pérez Sánchez Pellicer saluda al otoño 001.01.26 | Ensayo Instituto de Investigación 28 Sobre la neutralidad del artista 001.01.26 | Ensayo ENTREVISTA Julieta Fierro Gossman En nuestra plática 000 Jair Cruz Tenorio 001.01.26 | Entrevista Platicamos de las cosas que surgen de la curiosidad. En nuestra plática ofrece un espacio donde los invitados e invitadas charlan como si estuvieran tomando un café. Cosas que no se han dicho y que sientan precedentes. Solo en Baormos. Celebramos nuestro número Uno publicando de nuestro archivo esta entrevista inédita, agradeciendo el apoyo que la Dra. Julieta Fierro Gossman le dio a la revista desde su planeación. AGENDA Checa nuestras actividades Baormos también es un espacio para encontrarnos fuera de la página. En esta sección reunimos las actividades que nacen de la revista y de las comunidades que la rodean: conferencias, conversatorios, talleres, presentaciones, proyecciones y encuentros culturales. Buscamos que las ideas no permanezcan estáticas, sino que circulen, se discutan y encuentren nuevas voces. Porque una revista no termina cuando se publica, ahí es donde comienza la conversación. EL PROYECTO Únete a Baormos Convocatoria abierta hasta el 22 de agosto de 2026. La revista invita a estudiantes, docentes, investigadores, académicas y académicos y público en general, de cualquier institución y nacionalidad, a ser parte de su próxima edición mediante el envío de colaboraciones originales e inéditas. Entendemos la edición como una práctica capaz de producir conocimiento, abrir nuevas conversaciones y ampliar las formas desde las cuales comprendemos el presente. Por ello, recibimos trabajos que, desde distintas tradiciones, lenguajes y disciplinas, contribuyen al diálogo entre las ciencias, las artes y la cultura. ↗ Nuestra normatividad ¿Cómo mantenemos la calidad editorial? Conoce el proceso de dictaminación de la revista, sus objetivos, su misión, y marco que le da forma. Nuestra misión es crear una comunidad donde el conocimiento, la creación y el pensamiento crítico se encuentren para comprender el presente e imaginar nuevos horizontes. Baormos entiende la edición como una práctica capaz de abrir conversaciones, cuestionar certezas y generar ideas que contribuyan a transformar la manera en que habitamos e interpretamos el mundo. ↗ Los criterios editoriales Cómo enviar, qué tipo de colaboraciones aceptamos. Las colaboraciones enviadas a Baormos deberán ser originales e inéditas y no serán consideradas aquellas que hayan sido publicadas previamente en cualquier medio impreso o digital ni aquellas que se encuentren simultáneamente sometidas a evaluación en otra publicación. En lugar de clasificar textos según su formato, distinguimos tres estrategias discursivas fundamentales. Las tres producen pensamiento, las tres transforman la cultura. Lo que cambia es cómo lo hacen. ↗

  • La política exterior mexicana ante el genocidio en Gaza | Baormos

    Título íntegro Autor Leer en PDF ↙ La política exterior mexicana ante el genocidio en Gaza Cecilia Silva Ángel Leer en PDF ↙ Ensayo Volumen 1: Número 1 Publicado: Noviembre 10, 2026 Ensayo Volumen 1: Número 1 Publicado: Noviembre 10, 2026 Add paragraph text. Click “Edit Text” to update the font, size and more. To change and reuse text themes, go to Site Styles. Referencias Referencias Notas Notas Cómo citar Silva Ángel, C. (2026). La política exterior mexicana ante el genocidio en Gaza . Revista Baormos, 1(1), página inicial-página final. Link Créditos de imagen C. e. a. Leer en PDF En centurias anteriores, se usaba el lacre sellado para impedir que las cartas de personas importantes fueran abiertas por manos desautorizadas. En el siglo XX, en cambio, las cartas personales iban cerradas y engomadas porque estaban destinadas. Este tipo de epístolas establecían una relación afectiva, formaban un vínculo. Por su parte, las cartas comerciales son, incluso ahora, impersonales, mucho más llenas de fórmulas, pero van al grano. Económicas y directas, aunque también siguen la fórmula del nombre del destinatario a la cabeza. El receptor suele recibir un tratamiento peculiar: desde el primer renglón se le indica que es objeto de nuestro respeto y reconocimiento: Querida María, Estimado señor Pérez, Muy señor mío. Luego viene un párrafo protocolario de buenos deseos: Espero que te encuentres bien en compañía de tus seres queridos. Y apenas entonces empieza la carta. Una vez desarrollado el núcleo del mensaje, la misiva concluye con otra norma de rigor: la despedida, que en la jerga comercial acuña frases de increíble retórica: Sin más por el momento, le reitero las seguridades de mi más distinguida consideración. Mientras que las cartas personales contienen la expresión del deseo vivo de volver a ver a la persona, de volver a besarla, tocarla, sentirla. Y por último el remate: tuyo por siempre, Por mi raza hablará el espíritu o atentamente: firma. Después hay que tomar un sobre, lamer la goma, cerrarlo, escribir el remitente en la orilla superior izquierda y el destinatario en el centro. Luego llega el momento de pegar la estampilla (otra vez, lamerla antes), esa pequeñísima obra de arte encargada para celebrar descubrimientos, efemérides, momentos festivos, o conmemorar ocasiones funestas o personalidades de estadistas más o menos ego-centrados. Finalmente, se deposita la carta en el buzón o se lleva a la oficina de correos para certificarla y enviarla. Pero puede ocurrir cualquier cosa. La correspondencia se pierde con enorme facilidad. Una vez depositado en el buzón de correo, el frágil envoltorio de papel inicia un periplo. Puede tardar semanas o meses en llegar a su destino, depende del clima, de la situación geopolítica, de la efectividad de la burocracia, del estado de los caminos, de las piernas del cartero, del azar repetido en cada paso. La gente escribe cartas porque las necesita. La gente espera semanas y meses y, a veces, espera inútilmente. La carta se perdió en alguno de los puntos. El timbre no pagó la tarifa necesaria. La dirección estaba mal o la letra era ilegible o el destinatario se cambió de casa y no dejó sus señas. O hubo un naufragio, un incendio, un terremoto, una guerra o una sublevación. Que llegara la carta en tiempo y forma era un milagro. El correo, que ahora está en vías de extinción al sustituirlo por el correo electrónico, por el WhatsApp, por el teléfono, transportaba prodigios. En el siglo pasado, hubo profesionales de la escritura de cartas. Había manuales que incluían modelos para toda ocasión. Las misivas pueden ser sumamente informativas, o sólo expresar la inmensa nostalgia que nos produce una ausencia, o mantener la ficción de la familia entre personas separadas por las guerras, los exilios, las migraciones. En los manuales de cartas amorosas, hay ejemplos para iniciar, continuar, pausar o terminar con una relación de la manera más pacífica posible. El mensaje se escribía mediante recetas bien estudiadas que los profesionales conocían a la perfección. En la Ciudad de México, la gente que no sabía leer y escribir recurría a los evangelistas de Santo Domingo en busca de auxilio. Mediante las epístolas se concertaban matrimonios, se cerraban negocios, se determinaban destinos. La gente cuidaba con esmero el arte de escribir cartas y las guardaba. Mi abuelo conservaba en una carpeta la correspondencia recibida y las copias al carbón de las misivas que envió a España de manera regular durante todo el exilio y hasta la muerte de las personas correspondientes. No sé qué ocurrió con esas cartas. La mayoría se pierden en las mudanzas o por la firme voluntad de los deudos de hacer limpieza de los restos. Se pierden porque tienen un interés individual, particular, temporal y relativo. Además, porque la mayor parte de la gente que tuvo correspondencia durante el siglo pasado o los anteriores no necesariamente estaba pensando en la sobrevivencia de esos textos coyunturales, situacionales, de lenguajes cifrados, de contextos perdidos. La gente no tan común ni tan corriente, esto es, las personas que adquieren alguna celebridad intelectual, artística, política, histórica, si acaso conservan sus cartas, corren el riesgo de la intromisión indiscreta de quienes pretenden reconstruir sus vidas mediante la búsqueda y organización de sus archivos. De esa manera, nos enteramos a posteriori de cosas que quizá nadie quería que supiéramos: quejas, lamentos, infidelidades, reclamos, confabulaciones, mentiras, fraudes. Pequeñas tragedias que producen insomnio en quienes las protagonizan, aunque en realidad las vidas privadas que compartimos en las misivas son más bien planas e intrascendentes, llenas de detalles nimios que sólo adquieren interés cuando sus personajes se vuelven famosos. A veces las cartas de gente famosa se publican como parte de su obra intelectual o como testimonio de vidas tormentosas. Otras veces se resguardan en archivos y hace falta portar credenciales académicas para consultarlas. Las colecciones de misivas que se vuelven libros y están al alcance de todo público tienen interés en la medida en que tienden puentes entre ideas, permiten descifrar personalidades o simplemente están deliciosamente escritas (como las de Rosario Castellanos a Ricardo Guerra). Las que están conservadas en las bibliotecas requieren de la curiosidad de quienes pretenden reconstruir vidas más o menos enigmáticas en biografías más o menos autorizadas (como la imprescindible La reina de espadas de Jazmina Barrera sobre Elena Garro). Referencias Referencias Notas Notas Cómo citar Apellido1 Apellido2, A. (Año). Título. Revista Baormos, volumen(número), página inicial-página final. Link Créditos de imagen 2024. Sin título. Leer en PDF

  • Estos sueños soñados despiertos | Baormos

    Título íntegro Autor Leer en PDF ↙ Estos sueños soñados despiertos Pavel Cabrera Morales Leer en PDF ↙ Ensayo Volumen 1: Número 1 Publicado: Noviembre 10, 2026 Ensayo Volumen 1: Número 1 Publicado: Noviembre 10, 2026 Add paragraph text. Click “Edit Text” to update the font, size and more. To change and reuse text themes, go to Site Styles. Referencias Referencias Notas Notas Cómo citar Cabrera Morales, P. (2026). Estos sueños soñados despiertos . Revista Baormos, 1(1), página inicial-página final. Link Créditos de imagen C. e. a. Leer en PDF En centurias anteriores, se usaba el lacre sellado para impedir que las cartas de personas importantes fueran abiertas por manos desautorizadas. En el siglo XX, en cambio, las cartas personales iban cerradas y engomadas porque estaban destinadas. Este tipo de epístolas establecían una relación afectiva, formaban un vínculo. Por su parte, las cartas comerciales son, incluso ahora, impersonales, mucho más llenas de fórmulas, pero van al grano. Económicas y directas, aunque también siguen la fórmula del nombre del destinatario a la cabeza. El receptor suele recibir un tratamiento peculiar: desde el primer renglón se le indica que es objeto de nuestro respeto y reconocimiento: Querida María, Estimado señor Pérez, Muy señor mío. Luego viene un párrafo protocolario de buenos deseos: Espero que te encuentres bien en compañía de tus seres queridos. Y apenas entonces empieza la carta. Una vez desarrollado el núcleo del mensaje, la misiva concluye con otra norma de rigor: la despedida, que en la jerga comercial acuña frases de increíble retórica: Sin más por el momento, le reitero las seguridades de mi más distinguida consideración. Mientras que las cartas personales contienen la expresión del deseo vivo de volver a ver a la persona, de volver a besarla, tocarla, sentirla. Y por último el remate: tuyo por siempre, Por mi raza hablará el espíritu o atentamente: firma. Después hay que tomar un sobre, lamer la goma, cerrarlo, escribir el remitente en la orilla superior izquierda y el destinatario en el centro. Luego llega el momento de pegar la estampilla (otra vez, lamerla antes), esa pequeñísima obra de arte encargada para celebrar descubrimientos, efemérides, momentos festivos, o conmemorar ocasiones funestas o personalidades de estadistas más o menos ego-centrados. Finalmente, se deposita la carta en el buzón o se lleva a la oficina de correos para certificarla y enviarla. Pero puede ocurrir cualquier cosa. La correspondencia se pierde con enorme facilidad. Una vez depositado en el buzón de correo, el frágil envoltorio de papel inicia un periplo. Puede tardar semanas o meses en llegar a su destino, depende del clima, de la situación geopolítica, de la efectividad de la burocracia, del estado de los caminos, de las piernas del cartero, del azar repetido en cada paso. Add paragraph text. Click “Edit Text” to update the font, size and more. To change and reuse text themes, go to Site Styles. En centurias anteriores, se usaba el lacre sellado para impedir que las cartas de personas importantes fueran abiertas por manos desautorizadas. En el siglo XX, en cambio, las cartas personales iban cerradas y engomadas porque estaban destinadas. Este tipo de epístolas establecían una relación afectiva, formaban un vínculo. Por su parte, las cartas comerciales son, incluso ahora, impersonales, mucho más llenas de fórmulas, pero van al grano. Económicas y directas, aunque también siguen la fórmula del nombre del destinatario a la cabeza. El receptor suele recibir un tratamiento peculiar: desde el primer renglón se le indica que es objeto de nuestro respeto y reconocimiento: Querida María, Estimado señor Pérez, Muy señor mío. Luego viene un párrafo protocolario de buenos deseos: Espero que te encuentres bien en compañía de tus seres queridos. Y apenas entonces empieza la carta. Una vez desarrollado el núcleo del mensaje, la misiva concluye con otra norma de rigor: la despedida, que en la jerga comercial acuña frases de increíble retórica: Sin más por el momento, le reitero las seguridades de mi más distinguida consideración. Mientras que las cartas personales contienen la expresión del deseo vivo de volver a ver a la persona, de volver a besarla, tocarla, sentirla. Y por último el remate: tuyo por siempre, Por mi raza hablará el espíritu o atentamente: firma. Después hay que tomar un sobre, lamer la goma, cerrarlo, escribir el remitente en la orilla superior izquierda y el destinatario en el centro. Luego llega el momento de pegar la estampilla (otra vez, lamerla antes), esa pequeñísima obra de arte encargada para celebrar descubrimientos, efemérides, momentos festivos, o conmemorar ocasiones funestas o personalidades de estadistas más o menos ego-centrados. Finalmente, se deposita la carta en el buzón o se lleva a la oficina de correos para certificarla y enviarla. Pero puede ocurrir cualquier cosa. La correspondencia se pierde con enorme facilidad. Una vez depositado en el buzón de correo, el frágil envoltorio de papel inicia un periplo. Puede tardar semanas o meses en llegar a su destino, depende del clima, de la situación geopolítica, de la efectividad de la burocracia, del estado de los caminos, de las piernas del cartero, del azar repetido en cada paso. Add paragraph text. Click “Edit Text” to update the font, size and more. To change and reuse text themes, go to Site Styles. En centurias anteriores, se usaba el lacre sellado para impedir que las cartas de personas importantes fueran abiertas por manos desautorizadas. En el siglo XX, en cambio, las cartas personales iban cerradas y engomadas porque estaban destinadas. Este tipo de epístolas establecían una relación afectiva, formaban un vínculo. Por su parte, las cartas comerciales son, incluso ahora, impersonales, mucho más llenas de fórmulas, pero van al grano. Económicas y directas, aunque también siguen la fórmula del nombre del destinatario a la cabeza. El receptor suele recibir un tratamiento peculiar: desde el primer renglón se le indica que es objeto de nuestro respeto y reconocimiento: Querida María, Estimado señor Pérez, Muy señor mío. Luego viene un párrafo protocolario de buenos deseos: Espero que te encuentres bien en compañía de tus seres queridos. Y apenas entonces empieza la carta. Una vez desarrollado el núcleo del mensaje, la misiva concluye con otra norma de rigor: la despedida, que en la jerga comercial acuña frases de increíble retórica: Sin más por el momento, le reitero las seguridades de mi más distinguida consideración. Mientras que las cartas personales contienen la expresión del deseo vivo de volver a ver a la persona, de volver a besarla, tocarla, sentirla. Y por último el remate: tuyo por siempre, Por mi raza hablará el espíritu o atentamente: firma. Después hay que tomar un sobre, lamer la goma, cerrarlo, escribir el remitente en la orilla superior izquierda y el destinatario en el centro. Luego llega el momento de pegar la estampilla (otra vez, lamerla antes), esa pequeñísima obra de arte encargada para celebrar descubrimientos, efemérides, momentos festivos, o conmemorar ocasiones funestas o personalidades de estadistas más o menos ego-centrados. Finalmente, se deposita la carta en el buzón o se lleva a la oficina de correos para certificarla y enviarla. Pero puede ocurrir cualquier cosa. La correspondencia se pierde con enorme facilidad. Una vez depositado en el buzón de correo, el frágil envoltorio de papel inicia un periplo. Puede tardar semanas o meses en llegar a su destino, depende del clima, de la situación geopolítica, de la efectividad de la burocracia, del estado de los caminos, de las piernas del cartero, del azar repetido en cada paso. Add paragraph text. Click “Edit Text” to update the font, size and more. To change and reuse text themes, go to Site Styles. En centurias anteriores, se usaba el lacre sellado para impedir que las cartas de personas importantes fueran abiertas por manos desautorizadas. En el siglo XX, en cambio, las cartas personales iban cerradas y engomadas porque estaban destinadas. Este tipo de epístolas establecían una relación afectiva, formaban un vínculo. Por su parte, las cartas comerciales son, incluso ahora, impersonales, mucho más llenas de fórmulas, pero van al grano. Económicas y directas, aunque también siguen la fórmula del nombre del destinatario a la cabeza. El receptor suele recibir un tratamiento peculiar: desde el primer renglón se le indica que es objeto de nuestro respeto y reconocimiento: Querida María, Estimado señor Pérez, Muy señor mío. Luego viene un párrafo protocolario de buenos deseos: Espero que te encuentres bien en compañía de tus seres queridos. Y apenas entonces empieza la carta. Una vez desarrollado el núcleo del mensaje, la misiva concluye con otra norma de rigor: la despedida, que en la jerga comercial acuña frases de increíble retórica: Sin más por el momento, le reitero las seguridades de mi más distinguida consideración. Mientras que las cartas personales contienen la expresión del deseo vivo de volver a ver a la persona, de volver a besarla, tocarla, sentirla. Y por último el remate: tuyo por siempre, Por mi raza hablará el espíritu o atentamente: firma. Después hay que tomar un sobre, lamer la goma, cerrarlo, escribir el remitente en la orilla superior izquierda y el destinatario en el centro. Luego llega el momento de pegar la estampilla (otra vez, lamerla antes), esa pequeñísima obra de arte encargada para celebrar descubrimientos, efemérides, momentos festivos, o conmemorar ocasiones funestas o personalidades de estadistas más o menos ego-centrados. Finalmente, se deposita la carta en el buzón o se lleva a la oficina de correos para certificarla y enviarla. Pero puede ocurrir cualquier cosa. La correspondencia se pierde con enorme facilidad. Una vez depositado en el buzón de correo, el frágil envoltorio de papel inicia un periplo. Puede tardar semanas o meses en llegar a su destino, depende del clima, de la situación geopolítica, de la efectividad de la burocracia, del estado de los caminos, de las piernas del cartero, del azar repetido en cada paso. Referencias Referencias Notas Notas Cómo citar Apellido1 Apellido2, A. (Año). Título. Revista Baormos, volumen(número), página inicial-página final. Link Créditos de imagen 2024. Sin título. Leer en PDF

  • Cuando el afecto se diluye entre pixeles | Baormos

    Título íntegro Autor Leer en PDF ↙ Cuando el afecto se diluye entre pixeles Elisa Trejo García Leer en PDF ↙ Ensayo Volumen 1: Número 1 Publicado: Noviembre 10, 2026 Ensayo Volumen 1: Número 1 Publicado: Noviembre 10, 2026 Desaparecer nunca había sido tan fácil. Antes el adiós requería de un coraje mínimo, o al menos del tiempo necesario para el olvido. Hoy, la evaporación se reduce a acciones simples; archivar un chat, silenciar una conversación, bloquear. Un par de toques y nos hemos borrado de la órbita de alguien. Esta inmediatez ha rediseñado por completo la arquitectura de nuestros vínculos. La ausencia ya no es la consecuencia dolorosa de una ruptura, sino una opción activa. No sabemos qué hacer con el silencio, porque el silencio ya no es natural sino es leído como rechazo. —— Esa facilidad de irse también ha redefinido el compromiso emocional. Si puedo desaparecer cuando algo me incomoda, ¿para qué sostener la incomodidad? Si puedo no contestar, ¿por qué afrontar la conversación? La inmediatez tecnológica eliminó la necesidad de elaborar los finales. Hemos aprendido a dosificar nuestra presencia como un bien escaso. Se nos vende como libertad, pero en la práctica, es una forma sutil y potente de control emocional. Nos hemos habituado a afectos que quedan en suspenso. Y en este proceso, la promesa de “estar” se ha vuelto frágil. Si todo puede terminar sin que palabra medie, ¿qué valor real tiene lo que nos atrevemos a decir? —— El silencio digital no es solo un vacío, es una respuesta que pesa. En un ecosistema donde la atención lo es todo, la indiferencia de no contestar se convierte en el mecanismo más sencillo de la deserción. No hace falta confrontar o debatir. Solo dejar que el otro interprete el final, o la falta de él. Quizá por ello muchos eligen este camino sin la incomodidad de un cierre formal. Pero esta aparente pulcritud deja rastros invisibles. No existe un protocolo de duelo para una conversación que simplemente se detuvo. —— Convertir la desaparición en una forma de autoprotección es también una tendencia. A veces no hay intención de dañar, solo un profundo cansancio o el miedo a la intimidad real. Pero el efecto final persiste: la ruptura unilateral de un lazo. Y en esta lógica tan instantánea, la posibilidad de irse se ha vuelto tan cotidiana que hemos olvidado la profundidad de la elección de quedarse. Tal vez lo que sentimos hoy no sea simple melancolía, sino un agotamiento más complejo, el de sostener vínculos que se diluyen en el mutismo mientras nos rodean presencias intermitentes. Referencias Referencias Notas Notas Cómo citar Trejo, E. (2026). Cuando el afecto se diluye entre pixeles . Revista Baormos, 1(1), página inicial-página final. Link Créditos de imagen C. e. a. Leer en PDF Desaparecer nunca había sido tan fácil. Antes el adiós requería de un coraje mínimo, o al menos del tiempo necesario para el olvido. Hoy, la evaporación se reduce a acciones simples; archivar un chat, silenciar una conversación, bloquear. Un par de toques y nos hemos borrado de la órbita de alguien. Esta inmediatez ha rediseñado por completo la arquitectura de nuestros vínculos. La ausencia ya no es la consecuencia dolorosa de una ruptura, sino una opción activa. No sabemos qué hacer con el silencio, porque el silencio ya no es natural sino es leído como rechazo. —— Esa facilidad de irse también ha redefinido el compromiso emocional. Si puedo desaparecer cuando algo me incomoda, ¿para qué sostener la incomodidad? Si puedo no contestar, ¿por qué afrontar la conversación? La inmediatez tecnológica eliminó la necesidad de elaborar los finales. Hemos aprendido a dosificar nuestra presencia como un bien escaso. Se nos vende como libertad, pero en la práctica, es una forma sutil y potente de control emocional. Nos hemos habituado a afectos que quedan en suspenso. Y en este proceso, la promesa de “estar” se ha vuelto frágil. Si todo puede terminar sin que palabra medie, ¿qué valor real tiene lo que nos atrevemos a decir? —— El silencio digital no es solo un vacío, es una respuesta que pesa. En un ecosistema donde la atención lo es todo, la indiferencia de no contestar se convierte en el mecanismo más sencillo de la deserción. No hace falta confrontar o debatir. Solo dejar que el otro interprete el final, o la falta de él. Quizá por ello muchos eligen este camino sin la incomodidad de un cierre formal. Pero esta aparente pulcritud deja rastros invisibles. No existe un protocolo de duelo para una conversación que simplemente se detuvo. —— Convertir la desaparición en una forma de autoprotección es también una tendencia. A veces no hay intención de dañar, solo un profundo cansancio o el miedo a la intimidad real. Pero el efecto final persiste: la ruptura unilateral de un lazo. Y en esta lógica tan instantánea, la posibilidad de irse se ha vuelto tan cotidiana que hemos olvidado la profundidad de la elección de quedarse. Tal vez lo que sentimos hoy no sea simple melancolía, sino un agotamiento más complejo, el de sostener vínculos que se diluyen en el mutismo mientras nos rodean presencias intermitentes. Referencias Referencias Notas Notas Cómo citar Apellido1 Apellido2, A. (Año). Título. Revista Baormos, volumen(número), página inicial-página final. Link Créditos de imagen 2024. Sin título. Leer en PDF

  • ¿Dónde están los animales en las Ciencias Sociales? | Baormos

    ¿Dónde están los animales en las Ciencias Sociales? Taller 11 y 14 de septiembre, 2026 | 11 a.m. — 1 p.m. Sala Lucio Mendieta, edificio F, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM ↙ Imparte Jimena Lara Jauffred Registro ↙ En este taller impartido por Jimena Lara Jauffred se abordarán conceptos como el especismo, la construcción social de “lo animal” y las relaciones entre animales, trabajo, género, racismo y ecología. También explorará distintas formas de escuchar y reconocer a los animales como sujetos sociales y políticos a través de aproximaciones de la sociología de la opresión animal, las etnografías multiespecie y la zoopolítica. Finalmente, se reflexionará sobre instituciones como el matadero y sobre el veganismo crítico como postura política, con miras a imaginar relaciones más justas entre especies. Una aproximación interdisciplinaria para cuestionar aquello que las Ciencias Sociales han dejado históricamente fuera: los animales. ¿Dónde están los animales en las Ciencias Sociales? Taller 11 y 14 de septiembre, 2026 | 11 a.m. — 1 p.m. Sala Lucio Mendieta, edificio F, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM ↙ Imparte Jimena Lara Jauffred Registro ↙ En este taller impartido por Jimena Lara Jauffred se abordarán conceptos como el especismo, la construcción social de “lo animal” y las relaciones entre animales, trabajo, género, racismo y ecología. También explorará distintas formas de escuchar y reconocer a los animales como sujetos sociales y políticos a través de aproximaciones de la sociología de la opresión animal, las etnografías multiespecie y la zoopolítica. Finalmente, se reflexionará sobre instituciones como el matadero y sobre el veganismo crítico como postura política, con miras a imaginar relaciones más justas entre especies. Una aproximación interdisciplinaria para cuestionar aquello que las Ciencias Sociales han dejado históricamente fuera: los animales.

  • Jair Cruz Tenorio | Baormos

    Jair Cruz Tenorio México, 2006. Cursa la Licenciatura en Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. Cursó el nivel bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria Plantel 6 "Antonio Caso". COLABORACIONES Jair Cruz Tenorio Regalar la palabra también 001.01.26 | Ensayo Jair Cruz Tenorio México, 2006. Cursa la Licenciatura en Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. Cursó el nivel bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria Plantel 6 "Antonio Caso". COLABORACIONES Jair Cruz Tenorio Regalar la palabra también 001.01.26 | Ensayo ↙

  • A lengua abierta: círculo de lectura francesa | Baormos

    A lengua abierta: círculo de lectura francesa Taller 25 de agosto — 12 p.m. | 31 de agosto, 2026 — 1 p.m. Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM ↙ Imparte Jorge Emilio Alvarez Santiago Registro ↙ Este taller se plantea como un círculo de lectura de textos en francés dirigido especialmente a no parlantes. Lejos de partir de la exigencia de dominar el idioma, la propuesta busca derribar la barrera del entendimiento literal para abrir paso a la apreciación sensible y estética de la obra literaria. Cada sesión contará con una introducción breve, de veinte minutos como máximo, en la que se expondrán algunas consideraciones clave sobre la lengua francesa, su sonoridad, su sintaxis y sus registros, con el fin de que las y los participantes puedan acercarse al texto desde otra mirada. Para la primera sesión se ha seleccionado el capítulo XV de Los Miserables de Victor Hugo, texto que destaca por su variedad de registros (épico, satírico, narrativo, dramático), lo cual permite observar el despliegue de las infinitas posibilidades que ofrece una lengua viva. La segunda sesión estará dedicada a una breve antología de poesía africana de expresión francesa, elegida con un criterio fonético. Dado que la pronunciación es uno de los aspectos más ajenos para los hablantes del español, se aprovechará la métrica y el ritmo propios de esta tradición oral para ofrecer un acercamiento lúdico y profundo a la lengua. Bajo este orden de ideas, ambos textos resultan herramientas útiles para ofrecer, al mismo tiempo, una apreciación literaria y un primer acercamiento afectivo al francés, y demuestran que es posible disfrutar de su literatura sin ser hablante fluido. A lengua abierta: círculo de lectura francesa Taller 25 de agosto — 12 p.m. | 31 de agosto, 2026 — 1 p.m. Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM ↙ Imparte Jorge Emilio Alvarez Santiago Registro ↙ Este taller se plantea como un círculo de lectura de textos en francés dirigido especialmente a no parlantes. Lejos de partir de la exigencia de dominar el idioma, la propuesta busca derribar la barrera del entendimiento literal para abrir paso a la apreciación sensible y estética de la obra literaria. Cada sesión contará con una introducción breve, de veinte minutos como máximo, en la que se expondrán algunas consideraciones clave sobre la lengua francesa, su sonoridad, su sintaxis y sus registros, con el fin de que las y los participantes puedan acercarse al texto desde otra mirada. Para la primera sesión se ha seleccionado el capítulo XV de Los Miserables de Victor Hugo, texto que destaca por su variedad de registros (épico, satírico, narrativo, dramático), lo cual permite observar el despliegue de las infinitas posibilidades que ofrece una lengua viva. La segunda sesión estará dedicada a una breve antología de poesía africana de expresión francesa, elegida con un criterio fonético. Dado que la pronunciación es uno de los aspectos más ajenos para los hablantes del español, se aprovechará la métrica y el ritmo propios de esta tradición oral para ofrecer un acercamiento lúdico y profundo a la lengua. Bajo este orden de ideas, ambos textos resultan herramientas útiles para ofrecer, al mismo tiempo, una apreciación literaria y un primer acercamiento afectivo al francés, y demuestran que es posible disfrutar de su literatura sin ser hablante fluido.

  • Sabor a victoria | Baormos

    Título íntegro Autor Leer en PDF ↙ Sabor a victoria Nahomi Leticia García González Leer en PDF ↙ Ensayo Volumen 1: Número 1 Publicado: Noviembre 10, 2026 Ensayo Volumen 1: Número 1 Publicado: Noviembre 10, 2026 Hay días en los que no llegamos ni siquiera al saludo o al cruce de miradas / que son capaces de llevarme a ese mundo sereno, / porque usted me parece esa realidad tan linda, con labios sabor a victoria / capaces de convertir en humo estos restos de soledad en mi boca. Quiero tomarle de la mano, quiero palparle la piel como si sólo tuviera un instante, / quiero abandonar esta noche insegura y plagada de dolor en mi boca por tanto callarme / que su letra parece ser del color del cielo y todas las calles tienen sus / ojos. Quiero decirle que ya nada me importa, sólo su piel teñida de un oasis / del que busco un insaciable trago. Esta noche prefiero tener la valentía de ser honesta y reconocer que le miro como se le / mira a un milagro al que se le espera a través de los pasillos de verdades a medias, / porque ya lo considero tan parte de mí que todos los caminos acaban en su puerta y / estas palabras no pueden expresar más que narcisismo. Ya no le encuentro sentido a toda esta libertad si no tengo sus caricias, pues la sombra / de todo lo que existe para mí le pertenece. Me es imposible encontrar un lugar en mi ser / en el que no haya memorias de su cuerpo y la salvación que significa probar el / sabor a victoria de esos poros suyos que parecen sufrir al tacto. Sí, le mentí cada vez que lo miré a los ojos y negué que su paseo por la habitación / lo vuelve en un laberinto en el que anhelo perderme para nunca encontrar salida, / sólo deseo que en cada rincón del mismo me encuentre con un tropiezo que se parezca / a usted, que parezca tener ese sabor a victoria. Referencias Referencias Notas Notas Cómo citar García, L. (2026). Sabor a victoria . Revista Baormos, 1(1), página inicial-página final. Link Créditos de imagen C. e. a. Leer en PDF Hay días en los que no llegamos ni siquiera al saludo o al cruce de miradas / que son capaces de llevarme a ese mundo sereno, / porque usted me parece esa realidad tan linda, con labios sabor a victoria / capaces de convertir en humo estos restos de soledad en mi boca. Quiero tomarle de la mano, quiero palparle la piel como si sólo tuviera un instante, / quiero abandonar esta noche insegura y plagada de dolor en mi boca por tanto callarme / que su letra parece ser del color del cielo y todas las calles tienen sus / ojos. Quiero decirle que ya nada me importa, sólo su piel teñida de un oasis / del que busco un insaciable trago. Esta noche prefiero tener la valentía de ser honesta y reconocer que le miro como se le / mira a un milagro al que se le espera a través de los pasillos de verdades a medias, / porque ya lo considero tan parte de mí que todos los caminos acaban en su puerta y / estas palabras no pueden expresar más que narcisismo. Ya no le encuentro sentido a toda esta libertad si no tengo sus caricias, pues la sombra / de todo lo que existe para mí le pertenece. Me es imposible encontrar un lugar en mi ser / en el que no haya memorias de su cuerpo y la salvación que significa probar el / sabor a victoria de esos poros suyos que parecen sufrir al tacto. Sí, le mentí cada vez que lo miré a los ojos y negué que su paseo por la habitación / lo vuelve en un laberinto en el que anhelo perderme para nunca encontrar salida, / sólo deseo que en cada rincón del mismo me encuentre con un tropiezo que se parezca / a usted, que parezca tener ese sabor a victoria. Referencias Referencias Notas Notas Cómo citar Apellido1 Apellido2, A. (Año). Título. Revista Baormos, volumen(número), página inicial-página final. Link Créditos de imagen 2024. Sin título. Leer en PDF

  • Sobre la guerra y politica en la historia contemporánea | Baormos

    Título íntegro Autor Leer en PDF ↙ Sobre la guerra y política en la historia contemporánea Mateo Flores Rivera Leer en PDF ↙ Ensayo Volumen 1: Número 1 Publicado: Noviembre 10, 2026 Ensayo Volumen 1: Número 1 Publicado: Noviembre 10, 2026 El historiador y militar prusiano, Carl von Clausewitz afirmaba que “La guerra no es simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de las relaciones políticas, una gestión de las mismas por otros medios” . Una infortunada prueba de esto fue el pacto Kellog-Briand, firmado en 1928, donde 65 estados acordaron renunciar a la guerra como instrumento político (entre ellos Japón, quien tres años después invadió Manchuria empezando así la segunda guerra sino japonesa). —— Otro suceso clave para fundamentar esta creencia se halla en las teorías de algunos historiadores como Fritz Fischer, acerca de los orígenes de la primera guerra mundial. Pues tras la elección del SPD en 1912 como la agrupación política con más escaños en el reichstag, en 1914 se hizo un voto de no confianza en el canciller Bethmann-Hollweg. Se cree entonces que para suprimir al SPD y alejar la mente del pueblo alemán de los problemas políticos, se vio como una acción favorable el empezar conflictos bélicos con estados como Rusia o Serbia, para así producir patriotismo entre los civiles y dejar el poder en manos del Káiser Guillermo II. Karl Liebknecht, quien perteneció al parlamento alemán durante este periodo, expresó a la perfección esta condición en un documento que explicaba su voto en contra a los créditos de guerra, en este se expresa que la primera guerra mundial “es una guerra imperialista, una guerra por el reparto de importantes territorios de explotación para capitalistas y financieros. Al mismo tiempo la guerra es un esfuerzo bonapartista por desorganizar y escindir el creciente movimiento de la clase trabajadora” . —— Entonces, ¿qué es la guerra imperialista? Las pulsiones en el psicoanálisis son definidas como el origen de la actividad mental, siendo estas las que llevan al humano a realizar un tipo de acción determinada, dentro de estas surgen dos grandes fuerzas humanas, tal vez comparadas a lo que para Nietzsche son los orígenes de la creación estética, fundamentadas en lo Apolíneo y lo Dionisiaco; es así que para Freud surgen dos grandes pulsiones, siendo el Eros (relacionado a una fuerza creativa y generadora) y el Tánatos (la personificación de la muerte no violenta). Instintivamente como humanos cargamos una propulsión hacía la destrucción y la guerra, la sistematización de esta violencia es el derecho. Pues en la unión de varios reside la capacidad de argüir o disuadir la violencia de un individuo. De este modo, se vuelve factible que tras la consolidación de los proyectos de estados-nación europeos, periodo que abarcó desde la revolución francesa hasta la guerra franco-prusiana, y la posterior consolidación del capitalismo en su fase superior imperialista, la guerra no fuese un proyecto pacificador, sino de carácter reaccionario. La existencia del imperialismo es inseparable de la existencia de naciones subyugadas o de colonias; la lucha de estos pueblos por su pacificación o validación del derecho propio y no externo es en esencia antiimperialista. El objetivo de la guerra en este sentido no es el de pacificar o salvaguardar los bienes de una sociedad, escondida en conceptos tan tenues como la lucha por la soberanía nacional o la protección de las garantías civiles. Los objetivos reales de las guerras realizadas por las grandes potencias económicas no es sino como alguna vez explicó Lenin: “La lucha por los mercados y por el saqueo de las tierras extranjeras, la avidez por descabezar al movimiento revolucionario del proletariado y pisotear la democracia dentro de cada país, la necesidad de engañar, dividir y aplastar a los proletarios de todos los países, la necesidad de incitar a los esclavos asalariados de una nación contra los de otra en beneficio de la burguesía; ése es el único significado real de la guerra” . —— Así la primera guerra mundial tuvo el efecto de un cisma dentro del socialismo, pues a partir de 1914 la mayoría de los partidos de carácter socialista (salvo las alas más radicales) se dedicaron a la defensa de los créditos de guerra y a la protección nacional, olvidando las tesis marxistas de clase. En cierta medida, se regresó a la condición del campesinado francés, descrita por Marx del siguiente modo: “La influencia política de los campesinos parcelarios encuentra su última expresión en el hecho de que el poder ejecutivo someta bajo su mando a la sociedad” . La última expresión de esto fue el ascenso del nacional socialismo. Pues en su esfuerzo belicista y proteccionista, se logra despojar al proletario de su conciencia de clase, y transferir esa pulsión a la protección de la patria, unificando esos esfuerzos en aras de la integración nacional. Así, en la orfandad colectiva, se quitan los intentos de aspiraciones políticas mayores al interés del estado, disolviendo los intentos del internacionalismo obrero. Pues estos no pueden representarse ahora, sino que tienen que ser representados por la figura cuasi mesiánica del líder bonapartista. —— Dentro de las enfermedades consecuentes al inicio del siglo XX (y en su mayoría en Europa occidental) se halla el despojo de la identidad colectiva obrera y el surgimiento del nacional socialismo, gracias al esfuerzo político de la guerra. De este modo, en la faz de las ametralladoras, se halla como excluso benefactor al régimen Burgués. Referencias Referencias Notas Notas Cómo citar Flores Rivera, M. (2026). Sobre la guerra y política en la historia contemporánea . Revista Baormos, 1(1), página inicial-página final. Link Créditos de imagen C. e. a. Leer en PDF Entonces, ¿qué es la guerra imperialista? Las pulsiones en el psicoanálisis son definidas como el origen de la actividad mental, siendo estas las que llevan al humano a realizar un tipo de acción determinada, dentro de estas surgen dos grandes fuerzas humanas, tal vez comparadas a lo que para Nietzsche son los orígenes de la creación estética, fundamentadas en lo Apolíneo y lo Dionisiaco; es así que para Freud surgen dos grandes pulsiones, siendo el Eros (relacionado a una fuerza creativa y generadora) y el Tánatos (la personificación de la muerte no violenta). Instintivamente como humanos cargamos una propulsión hacía la destrucción y la guerra, la sistematización de esta violencia es el derecho. Pues en la unión de varios reside la capacidad de argüir o disuadir la violencia de un individuo. De este modo, se vuelve factible que tras la consolidación de los proyectos de estados-nación europeos, periodo que abarcó desde la revolución francesa hasta la guerra franco-prusiana, y la posterior consolidación del capitalismo en su fase superior imperialista, la guerra no fuese un proyecto pacificador, sino de carácter reaccionario. La existencia del imperialismo es inseparable de la existencia de naciones subyugadas o de colonias; la lucha de estos pueblos por su pacificación o validación del derecho propio y no externo es en esencia antiimperialista. El objetivo de la guerra en este sentido no es el de pacificar o salvaguardar los bienes de una sociedad, escondida en conceptos tan tenues como la lucha por la soberanía nacional o la protección de las garantías civiles. Los objetivos reales de las guerras realizadas por las grandes potencias económicas no es sino como alguna vez explicó Lenin: “La lucha por los mercados y por el saqueo de las tierras extranjeras, la avidez por descabezar al movimiento revolucionario del proletariado y pisotear la democracia dentro de cada país, la necesidad de engañar, dividir y aplastar a los proletarios de todos los países, la necesidad de incitar a los esclavos asalariados de una nación contra los de otra en beneficio de la burguesía; ése es el único significado real de la guerra” . Add paragraph text. Click “Edit Text” to update the font, size and more. To change and reuse text themes, go to Site Styles. Entonces, ¿qué es la guerra imperialista? Las pulsiones en el psicoanálisis son definidas como el origen de la actividad mental, siendo estas las que llevan al humano a realizar un tipo de acción determinada, dentro de estas surgen dos grandes fuerzas humanas, tal vez comparadas a lo que para Nietzsche son los orígenes de la creación estética, fundamentadas en lo Apolíneo y lo Dionisiaco; es así que para Freud surgen dos grandes pulsiones, siendo el Eros (relacionado a una fuerza creativa y generadora) y el Tánatos (la personificación de la muerte no violenta). Instintivamente como humanos cargamos una propulsión hacía la destrucción y la guerra, la sistematización de esta violencia es el derecho. Pues en la unión de varios reside la capacidad de argüir o disuadir la violencia de un individuo. De este modo, se vuelve factible que tras la consolidación de los proyectos de estados-nación europeos, periodo que abarcó desde la revolución francesa hasta la guerra franco-prusiana, y la posterior consolidación del capitalismo en su fase superior imperialista, la guerra no fuese un proyecto pacificador, sino de carácter reaccionario. La existencia del imperialismo es inseparable de la existencia de naciones subyugadas o de colonias; la lucha de estos pueblos por su pacificación o validación del derecho propio y no externo es en esencia antiimperialista. El objetivo de la guerra en este sentido no es el de pacificar o salvaguardar los bienes de una sociedad, escondida en conceptos tan tenues como la lucha por la soberanía nacional o la protección de las garantías civiles. Los objetivos reales de las guerras realizadas por las grandes potencias económicas no es sino como alguna vez explicó Lenin: “La lucha por los mercados y por el saqueo de las tierras extranjeras, la avidez por descabezar al movimiento revolucionario del proletariado y pisotear la democracia dentro de cada país, la necesidad de engañar, dividir y aplastar a los proletarios de todos los países, la necesidad de incitar a los esclavos asalariados de una nación contra los de otra en beneficio de la burguesía; ése es el único significado real de la guerra” . Add paragraph text. Click “Edit Text” to update the font, size and more. To change and reuse text themes, go to Site Styles. Entonces, ¿qué es la guerra imperialista? Las pulsiones en el psicoanálisis son definidas como el origen de la actividad mental, siendo estas las que llevan al humano a realizar un tipo de acción determinada, dentro de estas surgen dos grandes fuerzas humanas, tal vez comparadas a lo que para Nietzsche son los orígenes de la creación estética, fundamentadas en lo Apolíneo y lo Dionisiaco; es así que para Freud surgen dos grandes pulsiones, siendo el Eros (relacionado a una fuerza creativa y generadora) y el Tánatos (la personificación de la muerte no violenta). Instintivamente como humanos cargamos una propulsión hacía la destrucción y la guerra, la sistematización de esta violencia es el derecho. Pues en la unión de varios reside la capacidad de argüir o disuadir la violencia de un individuo. De este modo, se vuelve factible que tras la consolidación de los proyectos de estados-nación europeos, periodo que abarcó desde la revolución francesa hasta la guerra franco-prusiana, y la posterior consolidación del capitalismo en su fase superior imperialista, la guerra no fuese un proyecto pacificador, sino de carácter reaccionario. La existencia del imperialismo es inseparable de la existencia de naciones subyugadas o de colonias; la lucha de estos pueblos por su pacificación o validación del derecho propio y no externo es en esencia antiimperialista. El objetivo de la guerra en este sentido no es el de pacificar o salvaguardar los bienes de una sociedad, escondida en conceptos tan tenues como la lucha por la soberanía nacional o la protección de las garantías civiles. Los objetivos reales de las guerras realizadas por las grandes potencias económicas no es sino como alguna vez explicó Lenin: “La lucha por los mercados y por el saqueo de las tierras extranjeras, la avidez por descabezar al movimiento revolucionario del proletariado y pisotear la democracia dentro de cada país, la necesidad de engañar, dividir y aplastar a los proletarios de todos los países, la necesidad de incitar a los esclavos asalariados de una nación contra los de otra en beneficio de la burguesía; ése es el único significado real de la guerra” . Referencias Lenin y la guerra imperialista. (s. f.). https://ceip.org.ar/Lenin-y-la-guerra-imperialista Liebknecht, K. (s. f.). Karl Liebknecht (1914): El voto contra los créditos de guerra. https://www.marxists.org/espanol/liebknecht/1914/diciembre/02.htm UNESCO. (2019, 6 julio). ¿Por qué la guerra? Sigmund Freud escribe a Albert Einstein. UNESCO. Lowe, N. (2018). Guía ilustrada de la historia moderna. Fondo de cultura económica. Lenin, V. I. (1996). El imperialismo, fase superior del capitalismo. Editorial del pueblo. Marx, K. (2023). Textos de filosofía, política y economía. Gredos. Notas Notas Cómo citar Apellido1 Apellido2, A. (Año). Título. Revista Baormos, volumen(número), página inicial-página final. Link Créditos de imagen 2024. Sin título. Leer en PDF

  • Convocatoria | Baormos

    Baormos invita a participar en su Convocatoria II La revista invita a estudiantes, docentes, investigadores, académicas y académicos y público en general, de cualquier institución y nacionalidad, a ser parte de su próxima edición mediante el envío de colaboraciones originales e inéditas. Entendemos la edición como una práctica capaz de producir conocimiento, abrir nuevas conversaciones y ampliar las formas desde las cuales comprendemos el presente. Por ello, recibimos trabajos que, desde distintas tradiciones, lenguajes y disciplinas, contribuyen al diálogo entre las ciencias, las artes y la cultura. La revista está conformada por 3 secciones. La temática es libre . I. DOSSIER El Dossier constituye el espacio central de cada número de Baormos. En él convergen las tres estrategias discursivas que orientan el proyecto de la revista: la literatura científica, crítica y artística. Reconocemos que el conocimiento puede producirse mediante la investigación sistemática, la reflexión crítica y la creación estética. Por ello, el Dossier recibe colaboraciones originales e inéditas que, desde cualquiera de estas formas, aporten nuevas perspectivas para comprender, interpretar o intervenir en la realidad. Se recibirán, entre otras, investigaciones, ensayos, artículos de intervención, entrevistas, reseñas, poesía, narrativa breve, dramaturgia, crónica y demás propuestas escrita afines a la línea de la revista . II. POPURRÍ Es un espacio dedicado a la difusión de proyectos audiovisuales. Las postulaciones deberán consistir en el envío de la dirección electrónica (URL) de una obra previamente publicada por su autora, autor o titular de los derechos correspondientes, acompañada de una breve presentación del proyecto. Las obras seleccionadas serán incorporadas editorialmente a la revista mediante su difusión y recomendación. Baormos no aloja, reproduce ni adquiere derechos sobre el material audiovisual, el cual permanecerá disponible en la plataforma originalmente elegida por sus creadoras y creadores. III. PINACOTECA Está dedicado a las artes visuales y gráficas en todas sus manifestaciones. Reúne obras que hacen de la imagen un medio de exploración estética, simbólica o crítica, acogiendo tanto prácticas tradicionales como contemporáneas. La sección expone la diversidad de lenguajes visuales y reconocer la imagen como una forma autónoma de pensamiento y creación. ENVÍO DE COLABORACIONES Las colaboraciones deberán remitirse al correo baormos.colaboraciones@gmail.com indicando en el asunto «CONVOCATORIA III BAORMOS» conforme lo estipulado en los Criterios Editoriales . GENERALES Todas las colaboraciones serán sometidas a una revisión editorial preliminar para verificar su pertinencia respecto del proyecto editorial de la revista y el cumplimiento de los Criterios Editoriales . Aquellas que superen esta etapa continuarán el proceso de evaluación correspondiente conforme a nuestra Normatividad . La recepción de una colaboración no implica compromiso de publicación. Para aclaraciones contactar a la revista a través de la siguiente dirección: baormos.colaboraciones@gmail.com Actualización: 22 de septiembre, 2026. Baormos invita a participar en su Convocatoria II La revista invita a estudiantes, docentes, investigadores, académicas y académicos y público en general, de cualquier institución y nacionalidad, a ser parte de su próxima edición mediante el envío de colaboraciones originales e inéditas. Entendemos la edición como una práctica capaz de producir conocimiento, abrir nuevas conversaciones y ampliar las formas desde las cuales comprendemos el presente. Por ello, recibimos trabajos que, desde distintas tradiciones, lenguajes y disciplinas, contribuyen al diálogo entre las ciencias, las artes y la cultura. La revista está conformada por 3 secciones. La temática es libre . I. DOSSIER El Dossier constituye el espacio central de cada número de Baormos. En él convergen las tres estrategias discursivas que orientan el proyecto de la revista: la literatura científica, crítica y artística. Reconocemos que el conocimiento puede producirse mediante la investigación sistemática, la reflexión crítica y la creación estética. Por ello, el Dossier recibe colaboraciones originales e inéditas que, desde cualquiera de estas formas, aporten nuevas perspectivas para comprender, interpretar o intervenir en la realidad. Se recibirán, entre otras, investigaciones, ensayos, artículos de intervención, entrevistas, reseñas, poesía, narrativa breve, dramaturgia, crónica y demás propuestas escrita afines a la línea de la revista . II. POPURRÍ Es un espacio dedicado a la difusión de proyectos audiovisuales. Las postulaciones deberán consistir en el envío de la dirección electrónica (URL) de una obra previamente publicada por su autora, autor o titular de los derechos correspondientes, acompañada de una breve presentación del proyecto. Las obras seleccionadas serán incorporadas editorialmente a la revista mediante su difusión y recomendación. Baormos no aloja, reproduce ni adquiere derechos sobre el material audiovisual, el cual permanecerá disponible en la plataforma originalmente elegida por sus creadoras y creadores. III. PINACOTECA Está dedicado a las artes visuales y gráficas en todas sus manifestaciones. Reúne obras que hacen de la imagen un medio de exploración estética, simbólica o crítica, acogiendo tanto prácticas tradicionales como contemporáneas. La sección expone la diversidad de lenguajes visuales y reconocer la imagen como una forma autónoma de pensamiento y creación. ENVÍO DE COLABORACIONES Las colaboraciones deberán remitirse al correo baormos.colaboraciones@gmail.com indicando en el asunto «CONVOCATORIA III BAORMOS» conforme lo estipulado en los Criterios Editoriales. GENERALES Todas las colaboraciones serán sometidas a una revisión editorial preliminar para verificar su pertinencia respecto del proyecto editorial de la revista y el cumplimiento de los Criterios Editoriales . Aquellas que superen esta etapa continuarán el proceso de evaluación correspondiente conforme a nuestra Normatividad . La recepción de una colaboración no implica compromiso de publicación. Para aclaraciones contactar a la revista a través de la siguiente dirección: baormos.colaboraciones@gmail.com Actualización: 22 de septiembre, 2026.

  • Leonardo Eguiza Delgado | Baormos

    Perfil del autor Leonardo Eguiza Delgado. Lee sus ensayos, artículos y toda su creación literaria en Baormos, revista cultural y académica trimestral en México. Leonardo Eguiza Delgado Nació en México en 2006, estudia la Licenciatura en Administración Pública en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. En la Escuela Nacional Preparatoria Plantel 6 "Antonio Caso" cursó el nivel bachillerato. Leonardo Eguiza Delgado Nació en México en 2006, estudia la Licenciatura en Administración Pública en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. En la Escuela Nacional Preparatoria Plantel 6 "Antonio Caso" cursó el nivel bachillerato.

  • Los billonarios nos salvarán: Hailmary, ciencia ficción capitalista | Baormos

    Los billonarios nos salvarán: Hailmary, ciencia ficción capitalista Jimena Lara Jauffred Videoensayo Volumen 1: Número 1 Publicado: Mayo 26, 2026 Los billonarios nos salvarán: Hailmary, ciencia ficción capitalista Jimena Lara Jauffred Publicado: Mayo 0, 2026 Videoensayo Volumen 1: Número 1

  • Boletín | Baormos

    Boletín Histórico 2026 Boletín Histórico de prensados 2026

  • En onda | Baormos

    Título íntegro Autor Leer en PDF ↙ En onda Ramiro Rosales Cortés Leer en PDF ↙ Ensayo Volumen 1: Número 1 Publicado: Noviembre 10, 2026 Ensayo Volumen 1: Número 1 Publicado: Noviembre 10, 2026 A José Agustín —— —Ya te dije que le hables —le repito por cuarta vez. —— —¿Para qué? ¿Para que me mande por un tubo? No muchas gracias, suficientes tonterías tengo para cargarme más —rezonga. —— —¿Cuál es el miedo? —cuestiono observando ya una obstinación excesiva, una necedad enferma. —¿Qué es lo peor que te puede decir? ¿Que no? Te buscas otra chavita y ya, listo. —— —No es tan sencillo como crees —bebe un trago: bacardí y soda. —— —Sí, lo es. Chavos más tontos que tú han salido con ella; no te menosprecies. Cuántas veces no lo he hecho yo con muchas chavitas, y mira: al mil, mi buen. —— —Tú eres tú, yo soy yo. Y soy… soy alguien que no vale la pena —cada vez noto más ese desprecio por él mismo, como un odio dentro de sí que no se decide a soltar. —— —¿Quién te dice eso? —— —Todos, prácticamente desde el día de mi nacimiento. Desde que tengo memoria, al menos. No he conocido a nadie que no piense así de mí: que no valgo ni un centavo —toma su bebida y se aleja de la multitud. Le miro extraño, lleva ya una semana en ese plan: saltándose clases para fumar yerbabuena frente a la preparatoria, llegando a su casa tarde completamente ebrio luego de una reunión tranquila en la que se afanó por descontrolarse, o despotricando cosa y media afuera de los salones de baile, negándose a interactuar con las chavitas como con los demás, a bailar rock and roll, comportándose como un necio, un viejo decrépito y remiso que, pareciera, no entiende qué onda con nuestra onda. Y no lo entiendo, antes no era así. —— La vida de Juan cambió drásticamente el veinticinco de octubre del año pasado. Su padre se separó de su madre. Fue algo que lo conmocionó mucho, demasiado tal vez. No estábamos acostumbrados a cosas así. Habíamos escuchado que el papá de fulanito o menganito engañaba a su esposa con alguna otra mujer, alguna secretaria jóven, algo por el estilo; o que tenía otra familia en algún barrio bajo de la ciudad, que se iba luego a viajes de trabajo y realmente visitaba a su esposa e hijos en algún otro estado de provincia. Pero que tuviese el viejo el descaro de abandonar a su mujer y a su hijo por otra, no era algo de todos los días, todos los meses o todos los años. —— Creo que muchos no estaban preparados aún para ello. Creían todavía en el amor romántico de los boleros de Agustín Lara. Que solamente una vez amarían en la vida, que esperarían con fervor bajo las luces del farolito a la bien amada asomarse por la ventana para darle un pedazo de su corazón. Algo por el estilo. Debieron entender, tal vez, que los tiempos estaban y están cambiando. —— Desde aquel día, Juan no fue el mismo. Adiós a las chamacas de secundaria, a andar con La Plaga, Pólvora o la Hiedra Venenosa. Nunca salía con nosotros, todo el tiempo encerrado en su habitación, escuchando a John Coltrane y Miles Davies en su tocadiscos, y leyendo a rusos y franceses viejos y muertos: desde un tal Dostoievsky a un tal Flaubert, y no sé qué tanta cosa y media. —— Y sí, lo entiendo. No es para nada sufrir una decepción así, lo sé. No tengo experiencia en el tema. Con trabajo mi familia está unida, todas las mañanas hay discusiones por culpa de alguno de los animales de mis hermanos, y es bien sabido por medio Distrito Federal que mi papá tiene a otra mujer en Hidalgo, pero para lo que me ha llegado a importar. Eso es nada. Soy chavo, caray, y tengo harta vida por delante. Años y años. Y si bien no soy un ignorante ni mucho menos, tampoco pienso quedarme en los tabicotes que cargan bajo su brazo los maestros o los acetatos de Los Panchos y Pedro Infante en la sala de estar. No, hay más. —— Somos chavos en onda, chavos que quieren vivir. No como nuestros padres, dándose de golpes en el hecho y persignándose al derecho y al revés y al revés y al derecho, ni pegado a la cocina ni al escritorio. Para nada. Es la edad de la rebeldía, del rock. De salir con los cuates en uno que otro coche prestado para sacar a las chavitas a bailar. De escuchar a todo volumen a los grandes entre los grandes: a los Beatles, los Rolling, los Doors, y hasta a los nacionales: a César Costa, Enrique Guzmán, Los Rebeldes del Rock, Los Locos del Ritmo, Alberto Vázquez y, total, hasta a Angélica María. Es la época en que se habla de los nuevos: de José, de Parme, de Sainz. Este es el grito de la juventud, una juventud que no se quedará de brazos cruzados, que cambiará todo lo que es México y el mundo, que revolucionará a la sociedad como nadie nunca la cambió. Es el tiempo de los chavos en onda. Pero Juan no parece entenderlo. —— Su mirada se fija en los coches que atraviesan Reforma a alta velocidad. Atraviesan la ciudad con sus faros resplandecientes, opacados por la efigie del Jaguar, el escudo Porsche o la V y W. —— Sus pies están bien clavados al suelo; fijos e inmóviles, lo hacen parecer una estatua. Sus dedos sostienen con fuerza el vaso con limonada mineral, que paladea con disgusto, tratando de ignorar el glenfiddich que le puso para calmarse un poco. —— Camina, juega con el pasto y sube la cabeza para mirar las estrellas, como si le fuesen a confesar algo, el secreto más oculto del universo. —— Llego por detrás, lo tomo del hombro, tratando de no arrugar más su ya arrugada camisa, disimulada por el suéter de lana. Y vocifero: —— —¿Ninguno de tus europeos a dos metros bajo tierra te enseñó cómo cotorrearle a una chava? —— —Claro que sí —ríe un poco. Me alegro. Es la primera vez en toda la noche que lo hace. Las arrugas de su rostro se vuelven como si quisiera reír. —De sobra tengo. —— —¿Quiénes? —le sigo el juego. —— —Kierkegaard, y su Diario de un seductor. Schopenhauer, y su Arte de tratar con las mujeres. —— —¿Y ninguno de cómo actuar cuando su padre está muerto y quieres acercarte en pleno servicio funerario? —— Su rostro cambia rápidamente de expresión. Está enojado. Entiendo por qué. Genuinamente, me he pasado. ¿Por qué soy tan idiota? —— —Disculpa, no era mi intención… —— —Freud. Dice algo sobre los complejos; el de Edipo y Electra. El hombre busca a su madre y la mujer a su padre en su pareja —responde con seriedad, aunque entiendo no está indignado, solo lo ha tomado por sorpresa tan desagradable comentario. —— —Algo es algo… —— —Sí, algo es algo… —— Ambos caemos en el silencio. Escuchamos el luto dentro de la casa con paredes de cristal. Volteo el rostro y miro a Paulina, siendo abrazada por sus amigos, sus familiares, tanta gente dándole su apoyo, consolándole, diciéndole que están a su disposición y que, si bien, no suplirán el papel de su padre que le faltará toda la vida, le darán lo que puedan y más, para hacer de esta carga menos pesada. Lo entiendo entonces. Ella es una persona diferente, de la alta clase mexicana, a la que solo conocemos por la misma escuela a la que vamos, la que con trabajos nuestros padres pueden pagar con su buen sueldo. No pertenecemos a aquí, pero lo intentamos, sea como sea lo intentamos. —— —Yo creo que ya me voy yendo. —— —¿Por qué? —— —Nada más. No tengo que estar más tiempo aquí. Se está haciendo tarde. —— Su respuesta es seca, cae como el agua sobre la ciudad en verano, inunda el alma como inunda a las calles, y es dolorosa, como el dolor de los días fríos arruinados por el agua desparramada entre las banquetas. —— Tira el contenido de su vaso al suelo. Da media vuelta. Camina. Lentamente entra en la casa de paredes de cristal. Avanza entre la multitud. Fija su vista en Paulina, y baja la mirada, como si de un perro perdido se tratase. Ella lo excusa, intenta no mirar su presencia. Él no dice nada, da media vuelta y, sin despedirse de alguien, se va. —— Sus pasos son largos, lentos. La tierra como si de un terremoto se tratase. Atraviesa la puerta de madera y se va. —— Yo espero. No sé qué espero, pero espero. Uno a uno todos se marchan. Poco a poco el lugar se queda solo. Dentro de la casa solo queda Paulina, su madre y su abuela. —— Entro a la casa. Mecánicamente entrego el pésame; aunque realmente no lo siento. Me retiro lentamente del lugar. Siento una pena honda en el corazón, como si estuviera vacío; como si nunca hubiese tenido uno y el día que finalmente me lo entregaran fuera un corazón totalmente vacío. —— Me voy del lugar. Paso a paso me voy del lugar. Me alejo lo más que puedo de la casa mientras el corazón sigue dando vueltas y vueltas. —— Trato de convencerme de lo que es y de lo que no es. Trato de convencerme de que estoy aquí por algo, de que todo significa algo. Trato de olvidarme por un momento de la belleza de las chamacas y lo pendejo que es Juan, pero también lo pendejo que soy yo: lleno de historias falsas y vacías, viviendo a la sombra de una mentira. Y me pregunto si así será mi vida entera: una mentira. Nada importa a estas alturas, supongo. Nada. Solo decir qué bonita que es Reforma. E intento convencerme de qué bonita que es la vida. Referencias Referencias Notas Notas Cómo citar Rosales Cortés, R. (2026). En onda . Revista Baormos, 1(1), página inicial-página final. Link Créditos de imagen C. e. a. Leer en PDF —— Desde aquel día, Juan no fue el mismo. Adiós a las chamacas de secundaria, a andar con La Plaga, Pólvora o la Hiedra Venenosa. Nunca salía con nosotros, todo el tiempo encerrado en su habitación, escuchando a John Coltrane y Miles Davies en su tocadiscos, y leyendo a rusos y franceses viejos y muertos: desde un tal Dostoievsky a un tal Flaubert, y no sé qué tanta cosa y media. —— Y sí, lo entiendo. No es para nada sufrir una decepción así, lo sé. No tengo experiencia en el tema. Con trabajo mi familia está unida, todas las mañanas hay discusiones por culpa de alguno de los animales de mis hermanos, y es bien sabido por medio Distrito Federal que mi papá tiene a otra mujer en Hidalgo, pero para lo que me ha llegado a importar. Eso es nada. Soy chavo, caray, y tengo harta vida por delante. Años y años. Y si bien no soy un ignorante ni mucho menos, tampoco pienso quedarme en los tabicotes que cargan bajo su brazo los maestros o los acetatos de Los Panchos y Pedro Infante en la sala de estar. No, hay más. —— Somos chavos en onda, chavos que quieren vivir. No como nuestros padres, dándose de golpes en el hecho y persignándose al derecho y al revés y al revés y al derecho, ni pegado a la cocina ni al escritorio. Para nada. Es la edad de la rebeldía, del rock. De salir con los cuates en uno que otro coche prestado para sacar a las chavitas a bailar. De escuchar a todo volumen a los grandes entre los grandes: a los Beatles, los Rolling, los Doors, y hasta a los nacionales: a César Costa, Enrique Guzmán, Los Rebeldes del Rock, Los Locos del Ritmo, Alberto Vázquez y, total, hasta a Angélica María. Es la época en que se habla de los nuevos: de José, de Parme, de Sainz. Este es el grito de la juventud, una juventud que no se quedará de brazos cruzados, que cambiará todo lo que es México y el mundo, que revolucionará a la sociedad como nadie nunca la cambió. Es el tiempo de los chavos en onda. Pero Juan no parece entenderlo. —— Su mirada se fija en los coches que atraviesan Reforma a alta velocidad. Atraviesan la ciudad con sus faros resplandecientes, opacados por la efigie del Jaguar, el escudo Porsche o la V y W. Add paragraph text. Click “Edit Text” to update the font, size and more. To change and reuse text themes, go to Site Styles. —— Desde aquel día, Juan no fue el mismo. Adiós a las chamacas de secundaria, a andar con La Plaga, Pólvora o la Hiedra Venenosa. Nunca salía con nosotros, todo el tiempo encerrado en su habitación, escuchando a John Coltrane y Miles Davies en su tocadiscos, y leyendo a rusos y franceses viejos y muertos: desde un tal Dostoievsky a un tal Flaubert, y no sé qué tanta cosa y media. —— Y sí, lo entiendo. No es para nada sufrir una decepción así, lo sé. No tengo experiencia en el tema. Con trabajo mi familia está unida, todas las mañanas hay discusiones por culpa de alguno de los animales de mis hermanos, y es bien sabido por medio Distrito Federal que mi papá tiene a otra mujer en Hidalgo, pero para lo que me ha llegado a importar. Eso es nada. Soy chavo, caray, y tengo harta vida por delante. Años y años. Y si bien no soy un ignorante ni mucho menos, tampoco pienso quedarme en los tabicotes que cargan bajo su brazo los maestros o los acetatos de Los Panchos y Pedro Infante en la sala de estar. No, hay más. —— Somos chavos en onda, chavos que quieren vivir. No como nuestros padres, dándose de golpes en el hecho y persignándose al derecho y al revés y al revés y al derecho, ni pegado a la cocina ni al escritorio. Para nada. Es la edad de la rebeldía, del rock. De salir con los cuates en uno que otro coche prestado para sacar a las chavitas a bailar. De escuchar a todo volumen a los grandes entre los grandes: a los Beatles, los Rolling, los Doors, y hasta a los nacionales: a César Costa, Enrique Guzmán, Los Rebeldes del Rock, Los Locos del Ritmo, Alberto Vázquez y, total, hasta a Angélica María. Es la época en que se habla de los nuevos: de José, de Parme, de Sainz. Este es el grito de la juventud, una juventud que no se quedará de brazos cruzados, que cambiará todo lo que es México y el mundo, que revolucionará a la sociedad como nadie nunca la cambió. Es el tiempo de los chavos en onda. Pero Juan no parece entenderlo. —— Su mirada se fija en los coches que atraviesan Reforma a alta velocidad. Atraviesan la ciudad con sus faros resplandecientes, opacados por la efigie del Jaguar, el escudo Porsche o la V y W. Add paragraph text. Click “Edit Text” to update the font, size and more. To change and reuse text themes, go to Site Styles. —— Desde aquel día, Juan no fue el mismo. Adiós a las chamacas de secundaria, a andar con La Plaga, Pólvora o la Hiedra Venenosa. Nunca salía con nosotros, todo el tiempo encerrado en su habitación, escuchando a John Coltrane y Miles Davies en su tocadiscos, y leyendo a rusos y franceses viejos y muertos: desde un tal Dostoievsky a un tal Flaubert, y no sé qué tanta cosa y media. —— Y sí, lo entiendo. No es para nada sufrir una decepción así, lo sé. No tengo experiencia en el tema. Con trabajo mi familia está unida, todas las mañanas hay discusiones por culpa de alguno de los animales de mis hermanos, y es bien sabido por medio Distrito Federal que mi papá tiene a otra mujer en Hidalgo, pero para lo que me ha llegado a importar. Eso es nada. Soy chavo, caray, y tengo harta vida por delante. Años y años. Y si bien no soy un ignorante ni mucho menos, tampoco pienso quedarme en los tabicotes que cargan bajo su brazo los maestros o los acetatos de Los Panchos y Pedro Infante en la sala de estar. No, hay más. —— Somos chavos en onda, chavos que quieren vivir. No como nuestros padres, dándose de golpes en el hecho y persignándose al derecho y al revés y al revés y al derecho, ni pegado a la cocina ni al escritorio. Para nada. Es la edad de la rebeldía, del rock. De salir con los cuates en uno que otro coche prestado para sacar a las chavitas a bailar. De escuchar a todo volumen a los grandes entre los grandes: a los Beatles, los Rolling, los Doors, y hasta a los nacionales: a César Costa, Enrique Guzmán, Los Rebeldes del Rock, Los Locos del Ritmo, Alberto Vázquez y, total, hasta a Angélica María. Es la época en que se habla de los nuevos: de José, de Parme, de Sainz. Este es el grito de la juventud, una juventud que no se quedará de brazos cruzados, que cambiará todo lo que es México y el mundo, que revolucionará a la sociedad como nadie nunca la cambió. Es el tiempo de los chavos en onda. Pero Juan no parece entenderlo. —— Su mirada se fija en los coches que atraviesan Reforma a alta velocidad. Atraviesan la ciudad con sus faros resplandecientes, opacados por la efigie del Jaguar, el escudo Porsche o la V y W. Referencias Referencias Notas Notas Cómo citar Apellido1 Apellido2, A. (Año). Título. Revista Baormos, volumen(número), página inicial-página final. Link Créditos de imagen 2024. Sin título. Leer en PDF

  • Francisco Pérez Sánchez | Baormos

    Perfil del autor Mateo Flores Rivera. Lee sus ensayos, crónicas y toda su creación literaria en Baormos, revista cultural y académica trimestral en México. Francisco Pérez Sánchez Nació en México en 2006, cursa la Licenciatura en Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México y estudió el bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria Plantel 6 "Antonio Caso". COLABORACIONES Francisco Pérez Sánchez Pellicer saluda al otoño 001.01.26 | Ensayo Francisco Pérez Sánchez Nació en México en 2006, cursa la Licenciatura en Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México y estudió el bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria Plantel 6 "Antonio Caso". COLABORACIONES Francisco Pérez Sánchez Pellicer saluda al otoño 001.01.26 | Ensayo ↙

  • Mateo Flores Rivera | Baormos

    Perfil del autor Mateo Flores Rivera. Lee sus ensayos, crónicas y toda su creación literaria en Baormos, revista cultural y académica trimestral en México. Mateo Flores Rivera México, 2006. Estudia la licenciatura en Sociología por la Universidad Nacional de México. COLABORACIONES Mateo Flores Rivera Sobre la guerra y política en la historia contemporánea 001.01.26 | Ensayo Mateo Flores Rivera Donde la muerte no existe 001.01.26 | Cuento Mateo Flores Rivera Moscú, 1892-Yelábuga, 1941. Fue poeta; abandonó la URSS en 1922 debido a que su esposo era miembro del Ejército Blanco, que luchó contra los soviéticos. Regresaron en 1939 y fueron perseguidos por el régimen estalinista. En 1941, a causa de la invasión nazi, fue evacuada a Yelábuga, donde puso fin a su vida. COLABORACIONES Mateo Flores Rivera Sobre la guerra y política en la historia contemporánea 001.01.26 | Ensayo ↙ Mateo Flores Rivera Donde la muerte no existe 001.01.26 | Cuento ↙

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