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Yukio Mishima y James Dean:

Lo bello debería morir joven

El actor estadounidense James Dean (Fairmount, Indiana, 1931-1955) inmortalizó su leyenda al morir una tarde en California mientras conducía su Porsche 550 Spyder, al que había bautizado como Little Bastard (pequeño bastardo).

——Oscar Wilde, en su novela El retrato de Dorian Gray, escribió:

“A veces, sin embargo, una tragedia que posee elementos de belleza artística se cruza en nuestras vidas. Si esos elementos de belleza son reales, todo apela, simplemente, a nuestro sentido del efecto dramático. De repente, descubrimos que ya no somos los actores, sino los espectadores de la obra. O más bien, que somos ambas cosas” (Wilde, p. 89).

 

——La muerte de James Dean es, en muchos sentidos, más significativa que su vida y obra. Esos breves segundos de una muerte violenta lo elevaron no solo al estatus de leyenda, sino también al de un símbolo cuasi religioso. La violencia en su muerte representa, paradójicamente, una forma de belleza suprema.

 

——El accidente automovilístico, con su aura casi futurista, otorgó a Dean una eterna juventud. No perseguía la muerte, pero tampoco le temía; estaba dispuesto a coquetear con ella, y esa audacia encarna el esteticismo de la rebeldía. Los jóvenes de todas las generaciones se identifican con las sensibilidades de James Dean, un ícono religioso de la juventud. El culto a su muerte despierta los sentimientos más puros de la adolescencia: la rebeldía y el rechazo a lo establecido. Creer que la violencia es intrínsecamente maligna o que una muerte prematura es indeseable son síntomas de una mentalidad que carece de belleza. En la figura de James Dean, los jóvenes encuentran refugio, pues sus emociones, aunque simples, resuenan universalmente: la pureza moral, la amabilidad y una vida impregnada de fantasías. Es el amor adolescente que solo se siente en su máxima expresión cuando es bello, inspirando a vivir el presente con una intensidad emocional desbordante, despreocupándose del futuro, una inquietud reservada para las almas envejecidas.

——Dean mismo lo expresó: “Sueña como si vivieras para siempre. Vive como si murieras mañana” (Bast, p. 123). Esta filosofía de alienación constante dio origen a un culto formado por jóvenes de espíritu.

 

——Yukio Mishima, aborda la figura de Dean, comparándolo con Alejandro Magno, quien ordenó esculpir estatuas que lo representaran eternamente a los veintiún años, consciente de que su destino era morir joven y bello (Habría sido un horror que Alejandro envejeciera y tuviera que contemplar, en su ocaso, el reflejo de lo que alguna vez fue.) El recuerdo, según Mishima, es un veneno silencioso pero letal para el espíritu. La nostalgia y la melancolía son enfermedades de los débiles y los que carecen de belleza.

 

——James Dean permanece como un eterno adolescente. A casi un siglo de su nacimiento, nadie lo recuerda marchito, sino con su cabello dorado ondeando bajo el sol de California, un joven rebosante de vida, vestido con vaqueros y una icónica chaqueta roja. La fuente de la juventud no reside en la vida, sino en la muerte. 

 

——Mishima lo expresó así:

 

“Las condiciones para una muerte prematura son bastante difíciles: debes ser perfecto para el papel y, además, la casualidad debe desempeñar su parte para darle vida. James Dean es un ejemplo perfecto de ambos” (Mishima, p. 47).

 

——Yukio Mishima murió el 25 de noviembre de 1970, a los 45 años, cometiendo seppuku en un acto que respondía a los nobles ideales de su espíritu. Para él, la fealdad era intolerable, y con su sangre devolvió belleza a un mundo que, a su juicio, la había perdido. Los críticos más simplistas lo tildan de “loco” o “nacionalista”, pero estos son síntomas de una mentalidad incapaz de comprender la pureza de una muerte bella. A través de sus novelas y otras expresiones artísticas, Mishima no retrata el mundo, sino a sí mismo; es, a diferencia de otros escritores, un espejo. Desde Confesiones de una máscara hasta las aventuras de Honda en El mar de la fertilidad, su obra gira en torno a un tema central: la belleza. Para Mishima, la belleza reside en la nobleza de los actos, en el culto al cuerpo y su equilibrio con la pluma. La belleza es la consumación de la vida en su apogeo, pues solo así se lega una imagen pura, libre de las imperfecciones de la vejez. La muerte es la cura para la falta de acción. Así como el monje que fuma un cigarrillo mientras contempla el pabellón en llamas o el guerrero que se raja el estómago al alba, James Dean se inmoló en la belleza al estrellar su Porsche.

 

——Oscar Wilde lo expresó con claridad: 

“La gente dice a veces que la belleza es solo superficial. Tal vez así sea. Pero, al menos, no es tan superficial como el pensamiento. Para mí, la belleza es la maravilla de las maravillas. Solo la gente muy superficial no juzga por las apariencias. El verdadero misterio del mundo está en lo visible, no en lo invisible” (Wilde, p. 24).

 

——Mishima escribió la novela Star mientras actuaba como yakuza en la película Afraid to Die (1960), interpretando un rol que evocaba al estilo de Alain Delon. La novela narra la vida de Rikio, un joven actor de 23 años, similar a la edad de Dean (24), que también interpreta a un yakuza en una película. Rikio se enamora de su coprotagonista, Kayo, pero lo que destaca en la comparación con Dean es la figura del fanático que lo persigue; Takeo, un admirador obsesionado hasta el punto de pedirle su ropa interior. Rikio es, sin duda, un retrato de James Dean, reflejando su constante alienación, como se aprecia en la siguiente cita (pido disculpas si la traducción no es completamente fiel, ya que, la novela no cuenta con traducción al castellano al momento de escribir el presente ensayo):

 

“El formato era siempre el mismo: solo, frente a un fondo blanco. Los cines cortaban mi cuerpo con una sierra y lo pegaban en láminas de madera contrachapada fuera de las salas. En los días de viento, no había nada peor que pasar por un cine en las afueras y verme tirado boca abajo en la acera” (Mishima, p. 62).

 

——Bajo esta cita podemos comparar el desinterés de Dean por su propia imagen pública. Es difícil imaginar a una estrella con ojeras o el cabello desaliñado. Como señala Mishima: “Dean no era un Adonis ni un Antinoo.” Su belleza —aunque era innegablemente atractivo—, residía en su indiferencia melancólica hacia la vida, como cuando dejó plantado a Warner, en el estreno de Al Este del Edén para viajar a Nueva York.

 

——Los fanáticos de Rikio nos recuerdan a nosotros mismos: James Dean no es un actor más para admirar. ¿Quién admiraría a un actor que solo protagonizó tres películas? No, James Dean es una religión, un culto que exige la más viva pasión, la misma que nos lleva a venerar a Mishima: la muerte en belleza. Mishima describe a Dean así: “Tenía una sensibilidad sobresaliente, un comportamiento casi místico, el equilibrio de una bestia juvenil retorciéndose de angustia, un cierto encogimiento de hombros, como si le dolieran los brazos, y una sonrisa oscura y juvenil. Si Chance no hubiera sido tan rápida, todo se habría desvanecido mucho antes, porque Dean era actor y estrella de cine, en una profesión implacable. ¿Realmente podríamos esperar que los años venideros le prometieran la maduración gradual de un artista despreocupado? La única certeza era que, con el tiempo, habría sido contaminado” (Mishima, p. 70).

 

——Nieve de primavera, la primera novela de El mar de la fertilidad, cierra con esta línea: “Dos días después de llegar a Tokio, Kiyoaki Matsugae moría a la edad de veinte años” (Mishima, p. 421).

 

——Es imposible comparar a Dean y Mishima sin mencionar a Kiyoaki Matsugae, (personaje similar al también icónico Cal Trask, protagonista de la novela Al Este del Edén, escrita por John Steinbeck, y que James Dean interpretó en la película homónima, siendo su primer papel en la gran pantalla) el protagonista de esta obra. Aunque Honda, su amigo, es el hilo conductor de la tetralogía, Kiyoaki es su corazón. La historia transcurre en el Japón posterior a la guerra ruso-japonesa, a finales de la década de 1910. Kiyoaki, un joven aristócrata hijo de un marqués, vive guiado por sus impulsos y sensibilidades. Nieve de primavera es, ante todo, una historia de amistad, pues la relación entre Kiyoaki y Honda es profundamente conmovedora y se extiende a lo largo de los cuatro libros. Honda, que recuerda a Kiyoaki hasta su vejez, es comparable a Bill Bast, amigo de Dean, quien le dedicó numerosos escritos póstumos. Sin embargo, es más pertinente destacar la historia de amor de Kiyoaki con Satoko, una mujer tres años mayor que él. A los 21 años, Satoko permanece soltera por su amor hacia Kiyoaki, quien inicialmente se muestra indiferente. Solo cuando descubre que su padre ha arreglado un matrimonio entre Satoko y el príncipe Toin, Kiyoaki despierta a la pasión.

 

——Esta relación de altibajos recuerda la que James Dean tuvo con Pier Angeli, de quien estaba profundamente enamorado, pero cuya relación terminó por la intervención de la madre de Angeli, que la llevó a casarse con el músico Vic Damone. Al igual que Kiyoaki, Dean comprendió demasiado tarde que había perdido a su amor, pero se resistía a dejarla ir. En la novela, Satoko es forzada a abortar el hijo que espera de Kiyoaki para preservar el honor de las familias Matsugae y Ayakura. Tras esta pérdida, Satoko ingresa a un convento budista, se rapa y jura castidad perpetua, negándose a volver a ver a Kiyoaki. Este, desesperado por recuperarla, muere a los veinte años, no sin antes confesar a Honda: “Acabo de tener un sueño. La volveré a ver. Lo sé. Junto a las cascadas” (Mishima, p. 420).

 

——Kiyoaki Matsugae muere en belleza, con la piel aún pálida y libre de arrugas, con un alma sensible. Muere por amor, un sentimiento que encarna la nobleza. Lo hermoso debe morir joven, como Kiyoaki, que al concluir su adolescencia se sacrificó por una causa noble. Los actos de un joven bello carecen de la fealdad de los pensamientos atormentados de los hombres maduros. Así como James Dean, que conducía desenfrenadamente por California y encontró, sin buscarla, una muerte en flor que lo convirtió en leyenda.

——James Dean amaba El principito de Antoine de Saint-Exupéry, y esta cita resume su esencia:

“Solo con el corazón se puede ver claramente, lo que es esencial es invisible a los ojos” (Saint-Exupéry, 1943/2000, p. 87).

 

——Tanto Mishima como Dean, a través de sus vidas, y sobre todo sus muertes, nos enseñan que la belleza reside en el impulso guiado por los nobles instintos propios de la juventud, y que es imperante morir cuando más se disfruta de ellos, pues un viejo enfrenta las carencias.

LA REBELDÍA DESAFÍA AL TIEMPO

——El joven bello debe seguir su corazón. En un mundo sin héroes, aquel que se rebela, guiado ciegamente por sus impulsos, es digno de un culto, como Yukio Mishima y James Dean. 

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​Número completo

Referencias

  1. Bast, W. (2006). Surviving James Dean. Barricade Books.

  2. Dalton, D. (2001). James Dean: The Mutant King. Chicago Review Press.

  3. Mishima, Y. (1960/2018). Star (S. Bett, Trans.). New Directions.

  4. Mishima, Y. (1969/1990). Spring Snow (M. Gallagher, Trans.). Vintage International.

  5. Saint-Exupéry, A. de. (1943/2000). The Little Prince (R. Howard, Trans.). Harcourt.

  6. Wilde, O. (1890/2003). The Picture of Dorian Gray. Penguin Classics.

  7. Mishima, Y. (2019, 29 de abril). Yukio Mishima on the beautiful death of James Dean: Novelists, however, should avoid dying young. Literary Hub. Recuperado de https://lithub.com/yukio-mishima-on-the-beautiful-death-of-james-dean/ 

Yukio Mishima y James Dean:
Lo bello debería joven

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El actor estadounidense James Dean (Fairmount, Indiana, 1931-1955) inmortalizó su leyenda al morir una tarde en California mientras conducía su Porsche 550 Spyder, al que había bautizado como Little Bastard (pequeño bastardo).

——Oscar Wilde, en su novela El retrato de Dorian Gray, escribió:

“A veces, sin embargo, una tragedia que posee elementos de belleza artística se cruza en nuestras vidas. Si esos elementos de belleza son reales, todo apela, simplemente, a nuestro sentido del efecto dramático. De repente, descubrimos que ya no somos los actores, sino los espectadores de la obra. O más bien, que somos ambas cosas” (Wilde, p. 89).

 

——La muerte de James Dean es, en muchos sentidos, más significativa que su vida y obra. Esos breves segundos de una muerte violenta lo elevaron no solo al estatus de leyenda, sino también al de un símbolo cuasi religioso. La violencia en su muerte representa, paradójicamente, una forma de belleza suprema.

 

——El accidente automovilístico, con su aura casi futurista, otorgó a Dean una eterna juventud. No perseguía la muerte, pero tampoco le temía; estaba dispuesto a coquetear con ella, y esa audacia encarna el esteticismo de la rebeldía. Los jóvenes de todas las generaciones se identifican con las sensibilidades de James Dean, un ícono religioso de la juventud. El culto a su muerte despierta los sentimientos más puros de la adolescencia: la rebeldía y el rechazo a lo establecido. Creer que la violencia es intrínsecamente maligna o que una muerte prematura es indeseable son síntomas de una mentalidad que carece de belleza. En la figura de James Dean, los jóvenes encuentran refugio, pues sus emociones, aunque simples, resuenan universalmente: la pureza moral, la amabilidad y una vida impregnada de fantasías. Es el amor adolescente que solo se siente en su máxima expresión cuando es bello, inspirando a vivir el presente con una intensidad emocional desbordante, despreocupándose del futuro, una inquietud reservada para las almas envejecidas.

——Dean mismo lo expresó: “Sueña como si vivieras para siempre. Vive como si murieras mañana” (Bast, p. 123). Esta filosofía de alienación constante dio origen a un culto formado por jóvenes de espíritu.

 

——Yukio Mishima, aborda la figura de Dean, comparándolo con Alejandro Magno, quien ordenó esculpir estatuas que lo representaran eternamente a los veintiún años, consciente de que su destino era morir joven y bello (Habría sido un horror que Alejandro envejeciera y tuviera que contemplar, en su ocaso, el reflejo de lo que alguna vez fue.) El recuerdo, según Mishima, es un veneno silencioso pero letal para el espíritu. La nostalgia y la melancolía son enfermedades de los débiles y los que carecen de belleza.

 

——James Dean permanece como un eterno adolescente. A casi un siglo de su nacimiento, nadie lo recuerda marchito, sino con su cabello dorado ondeando bajo el sol de California, un joven rebosante de vida, vestido con vaqueros y una icónica chaqueta roja. La fuente de la juventud no reside en la vida, sino en la muerte. 

 

——Mishima lo expresó así:

 

“Las condiciones para una muerte prematura son bastante difíciles: debes ser perfecto para el papel y, además, la casualidad debe desempeñar su parte para darle vida. James Dean es un ejemplo perfecto de ambos” (Mishima, p. 47).

 

——Yukio Mishima murió el 25 de noviembre de 1970, a los 45 años, cometiendo seppuku en un acto que respondía a los nobles ideales de su espíritu. Para él, la fealdad era intolerable, y con su sangre devolvió belleza a un mundo que, a su juicio, la había perdido. Los críticos más simplistas lo tildan de “loco” o “nacionalista”, pero estos son síntomas de una mentalidad incapaz de comprender la pureza de una muerte bella. A través de sus novelas y otras expresiones artísticas, Mishima no retrata el mundo, sino a sí mismo; es, a diferencia de otros escritores, un espejo. Desde Confesiones de una máscara hasta las aventuras de Honda en El mar de la fertilidad, su obra gira en torno a un tema central: la belleza. Para Mishima, la belleza reside en la nobleza de los actos, en el culto al cuerpo y su equilibrio con la pluma. La belleza es la consumación de la vida en su apogeo, pues solo así se lega una imagen pura, libre de las imperfecciones de la vejez. La muerte es la cura para la falta de acción. Así como el monje que fuma un cigarrillo mientras contempla el pabellón en llamas o el guerrero que se raja el estómago al alba, James Dean se inmoló en la belleza al estrellar su Porsche.

 

——Oscar Wilde lo expresó con claridad: 

“La gente dice a veces que la belleza es solo superficial. Tal vez así sea. Pero, al menos, no es tan superficial como el pensamiento. Para mí, la belleza es la maravilla de las maravillas. Solo la gente muy superficial no juzga por las apariencias. El verdadero misterio del mundo está en lo visible, no en lo invisible” (Wilde, p. 24).

 

——Mishima escribió la novela Star mientras actuaba como yakuza en la película Afraid to Die (1960), interpretando un rol que evocaba al estilo de Alain Delon. La novela narra la vida de Rikio, un joven actor de 23 años, similar a la edad de Dean (24), que también interpreta a un yakuza en una película. Rikio se enamora de su coprotagonista, Kayo, pero lo que destaca en la comparación con Dean es la figura del fanático que lo persigue; Takeo, un admirador obsesionado hasta el punto de pedirle su ropa interior. Rikio es, sin duda, un retrato de James Dean, reflejando su constante alienación, como se aprecia en la siguiente cita (pido disculpas si la traducción no es completamente fiel, ya que, la novela no cuenta con traducción al castellano al momento de escribir el presente ensayo):

 

“El formato era siempre el mismo: solo, frente a un fondo blanco. Los cines cortaban mi cuerpo con una sierra y lo pegaban en láminas de madera contrachapada fuera de las salas. En los días de viento, no había nada peor que pasar por un cine en las afueras y verme tirado boca abajo en la acera” (Mishima, p. 62).

 

——Bajo esta cita podemos comparar el desinterés de Dean por su propia imagen pública. Es difícil imaginar a una estrella con ojeras o el cabello desaliñado. Como señala Mishima: “Dean no era un Adonis ni un Antinoo.” Su belleza —aunque era innegablemente atractivo—, residía en su indiferencia melancólica hacia la vida, como cuando dejó plantado a Warner, en el estreno de Al Este del Edén para viajar a Nueva York.

 

——Los fanáticos de Rikio nos recuerdan a nosotros mismos: James Dean no es un actor más para admirar. ¿Quién admiraría a un actor que solo protagonizó tres películas? No, James Dean es una religión, un culto que exige la más viva pasión, la misma que nos lleva a venerar a Mishima: la muerte en belleza. Mishima describe a Dean así: “Tenía una sensibilidad sobresaliente, un comportamiento casi místico, el equilibrio de una bestia juvenil retorciéndose de angustia, un cierto encogimiento de hombros, como si le dolieran los brazos, y una sonrisa oscura y juvenil. Si Chance no hubiera sido tan rápida, todo se habría desvanecido mucho antes, porque Dean era actor y estrella de cine, en una profesión implacable. ¿Realmente podríamos esperar que los años venideros le prometieran la maduración gradual de un artista despreocupado? La única certeza era que, con el tiempo, habría sido contaminado” (Mishima, p. 70).

 

——Nieve de primavera, la primera novela de El mar de la fertilidad, cierra con esta línea: “Dos días después de llegar a Tokio, Kiyoaki Matsugae moría a la edad de veinte años” (Mishima, p. 421).

 

——Es imposible comparar a Dean y Mishima sin mencionar a Kiyoaki Matsugae, (personaje similar al también icónico Cal Trask, protagonista de la novela Al Este del Edén, escrita por John Steinbeck, y que James Dean interpretó en la película homónima, siendo su primer papel en la gran pantalla) el protagonista de esta obra. Aunque Honda, su amigo, es el hilo conductor de la tetralogía, Kiyoaki es su corazón. La historia transcurre en el Japón posterior a la guerra ruso-japonesa, a finales de la década de 1910. Kiyoaki, un joven aristócrata hijo de un marqués, vive guiado por sus impulsos y sensibilidades. Nieve de primavera es, ante todo, una historia de amistad, pues la relación entre Kiyoaki y Honda es profundamente conmovedora y se extiende a lo largo de los cuatro libros. Honda, que recuerda a Kiyoaki hasta su vejez, es comparable a Bill Bast, amigo de Dean, quien le dedicó numerosos escritos póstumos. Sin embargo, es más pertinente destacar la historia de amor de Kiyoaki con Satoko, una mujer tres años mayor que él. A los 21 años, Satoko permanece soltera por su amor hacia Kiyoaki, quien inicialmente se muestra indiferente. Solo cuando descubre que su padre ha arreglado un matrimonio entre Satoko y el príncipe Toin, Kiyoaki despierta a la pasión.

 

——Esta relación de altibajos recuerda la que James Dean tuvo con Pier Angeli, de quien estaba profundamente enamorado, pero cuya relación terminó por la intervención de la madre de Angeli, que la llevó a casarse con el músico Vic Damone. Al igual que Kiyoaki, Dean comprendió demasiado tarde que había perdido a su amor, pero se resistía a dejarla ir. En la novela, Satoko es forzada a abortar el hijo que espera de Kiyoaki para preservar el honor de las familias Matsugae y Ayakura. Tras esta pérdida, Satoko ingresa a un convento budista, se rapa y jura castidad perpetua, negándose a volver a ver a Kiyoaki. Este, desesperado por recuperarla, muere a los veinte años, no sin antes confesar a Honda: “Acabo de tener un sueño. La volveré a ver. Lo sé. Junto a las cascadas” (Mishima, p. 420).

 

——Kiyoaki Matsugae muere en belleza, con la piel aún pálida y libre de arrugas, con un alma sensible. Muere por amor, un sentimiento que encarna la nobleza. Lo hermoso debe morir joven, como Kiyoaki, que al concluir su adolescencia se sacrificó por una causa noble. Los actos de un joven bello carecen de la fealdad de los pensamientos atormentados de los hombres maduros. Así como James Dean, que conducía desenfrenadamente por California y encontró, sin buscarla, una muerte en flor que lo convirtió en leyenda.

——James Dean amaba El principito de Antoine de Saint-Exupéry, y esta cita resume su esencia:

“Solo con el corazón se puede ver claramente, lo que es esencial es invisible a los ojos” (Saint-Exupéry, 1943/2000, p. 87).

 

——Tanto Mishima como Dean, a través de sus vidas, y sobre todo sus muertes, nos enseñan que la belleza reside en el impulso guiado por los nobles instintos propios de la juventud, y que es imperante morir cuando más se disfruta de ellos, pues un viejo enfrenta las carencias.

LA REBELDÍA DESAFÍA AL TIEMPO

——El joven bello debe seguir su corazón. En un mundo sin héroes, aquel que se rebela, guiado ciegamente por sus impulsos, es digno de un culto, como Yukio Mishima y James Dean.

Referencias

  1. Bast, W. (2006). Surviving James Dean. Barricade Books.

  2. Dalton, D. (2001). James Dean: The Mutant King. Chicago Review Press.

  3. Mishima, Y. (1960/2018). Star (S. Bett, Trans.). New Directions.

  4. Mishima, Y. (1969/1990). Spring Snow (M. Gallagher, Trans.). Vintage International.

  5. Saint-Exupéry, A. de. (1943/2000). The Little Prince (R. Howard, Trans.). Harcourt.

  6. Wilde, O. (1890/2003). The Picture of Dorian Gray. Penguin Classics.

  7. Mishima, Y. (2019, 29 de abril). Yukio Mishima on the beautiful death of James Dean: Novelists, however, should avoid dying young. Literary Hub. Recuperado de https://lithub.com/yukio-mishima-on-the-beautiful-death-of-james-dean/

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Sin título. J. T. Curz, 2025.

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