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El placer está en buscar, no en encontrar

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58 resultados encontrados

  • Cecilia Silva Ángel | Baormos

    Perfil del autor Mateo Flores Rivera. Lee sus ensayos, crónicas y toda su creación literaria en Baormos, revista cultural y académica trimestral en México. Cecilia Silva Ángel México, 2006. Estudia la licenciatura en Sociología por la Universidad Nacional de México. COLABORACIONES Cecilia Silva Ángel La política exterior mexicana ante el genocidio en Gaza 001.01.26 | Ensayo Cecilia Silva Ángel Moscú, 1892-Yelábuga, 1941. Fue poeta; abandonó la URSS en 1922 debido a que su esposo era miembro del Ejército Blanco, que luchó contra los soviéticos. Regresaron en 1939 y fueron perseguidos por el régimen estalinista. En 1941, a causa de la invasión nazi, fue evacuada a Yelábuga, donde puso fin a su vida. COLABORACIONES Cecilia Silva Ángel La política exterior mexicana ante el genocidio en Gaza 001.01.26 | Ensayo ↙

  • La política exterior mexicana ante el genocidio en Gaza | Baormos

    La política exterior mexicana ante el genocidio en Gaza Cecilia Silva Ángel Ensayo Leer en PDF ↙ Volumen 1: Número 1 Publicado: Agosto 24, 2026 Add paragraph text. Click “Edit Text” to update the font, size and more. To change and reuse text themes, go to Site Styles. Referencias Referencias Notas Notas Cómo citar Silva Ángel, C. (2026). La política exterior mexicana ante el genocidio en Gaza . Revista Baormos, 1(1), página inicial-página final. Link Créditos de imagen C. e. a. Leer en PDF La política exterior mexicana ante el genocidio en Gaza Cecilia Silva Ángel Ensayo Volumen 1: Número 1 Publicado: Agosto 24, 2026 Leer en PDF ↙ En centurias anteriores, se usaba el lacre sellado para impedir que las cartas de personas importantes fueran abiertas por manos desautorizadas. En el siglo XX, en cambio, las cartas personales iban cerradas y engomadas porque estaban destinadas. Este tipo de epístolas establecían una relación afectiva, formaban un vínculo. Por su parte, las cartas comerciales son, incluso ahora, impersonales, mucho más llenas de fórmulas, pero van al grano. Económicas y directas, aunque también siguen la fórmula del nombre del destinatario a la cabeza. El receptor suele recibir un tratamiento peculiar: desde el primer renglón se le indica que es objeto de nuestro respeto y reconocimiento: Querida María, Estimado señor Pérez, Muy señor mío. Luego viene un párrafo protocolario de buenos deseos: Espero que te encuentres bien en compañía de tus seres queridos. Y apenas entonces empieza la carta. Una vez desarrollado el núcleo del mensaje, la misiva concluye con otra norma de rigor: la despedida, que en la jerga comercial acuña frases de increíble retórica: Sin más por el momento, le reitero las seguridades de mi más distinguida consideración. Mientras que las cartas personales contienen la expresión del deseo vivo de volver a ver a la persona, de volver a besarla, tocarla, sentirla. Y por último el remate: tuyo por siempre, Por mi raza hablará el espíritu o atentamente: firma. Después hay que tomar un sobre, lamer la goma, cerrarlo, escribir el remitente en la orilla superior izquierda y el destinatario en el centro. Luego llega el momento de pegar la estampilla (otra vez, lamerla antes), esa pequeñísima obra de arte encargada para celebrar descubrimientos, efemérides, momentos festivos, o conmemorar ocasiones funestas o personalidades de estadistas más o menos ego-centrados. Finalmente, se deposita la carta en el buzón o se lleva a la oficina de correos para certificarla y enviarla. Pero puede ocurrir cualquier cosa. La correspondencia se pierde con enorme facilidad. Una vez depositado en el buzón de correo, el frágil envoltorio de papel inicia un periplo. Puede tardar semanas o meses en llegar a su destino, depende del clima, de la situación geopolítica, de la efectividad de la burocracia, del estado de los caminos, de las piernas del cartero, del azar repetido en cada paso. La gente escribe cartas porque las necesita. La gente espera semanas y meses y, a veces, espera inútilmente. La carta se perdió en alguno de los puntos. El timbre no pagó la tarifa necesaria. La dirección estaba mal o la letra era ilegible o el destinatario se cambió de casa y no dejó sus señas. O hubo un naufragio, un incendio, un terremoto, una guerra o una sublevación. Que llegara la carta en tiempo y forma era un milagro. El correo, que ahora está en vías de extinción al sustituirlo por el correo electrónico, por el WhatsApp, por el teléfono, transportaba prodigios. En el siglo pasado, hubo profesionales de la escritura de cartas. Había manuales que incluían modelos para toda ocasión. Las misivas pueden ser sumamente informativas, o sólo expresar la inmensa nostalgia que nos produce una ausencia, o mantener la ficción de la familia entre personas separadas por las guerras, los exilios, las migraciones. En los manuales de cartas amorosas, hay ejemplos para iniciar, continuar, pausar o terminar con una relación de la manera más pacífica posible. El mensaje se escribía mediante recetas bien estudiadas que los profesionales conocían a la perfección. En la Ciudad de México, la gente que no sabía leer y escribir recurría a los evangelistas de Santo Domingo en busca de auxilio. Mediante las epístolas se concertaban matrimonios, se cerraban negocios, se determinaban destinos. La gente cuidaba con esmero el arte de escribir cartas y las guardaba. Mi abuelo conservaba en una carpeta la correspondencia recibida y las copias al carbón de las misivas que envió a España de manera regular durante todo el exilio y hasta la muerte de las personas correspondientes. No sé qué ocurrió con esas cartas. La mayoría se pierden en las mudanzas o por la firme voluntad de los deudos de hacer limpieza de los restos. Se pierden porque tienen un interés individual, particular, temporal y relativo. Además, porque la mayor parte de la gente que tuvo correspondencia durante el siglo pasado o los anteriores no necesariamente estaba pensando en la sobrevivencia de esos textos coyunturales, situacionales, de lenguajes cifrados, de contextos perdidos. La gente no tan común ni tan corriente, esto es, las personas que adquieren alguna celebridad intelectual, artística, política, histórica, si acaso conservan sus cartas, corren el riesgo de la intromisión indiscreta de quienes pretenden reconstruir sus vidas mediante la búsqueda y organización de sus archivos. De esa manera, nos enteramos a posteriori de cosas que quizá nadie quería que supiéramos: quejas, lamentos, infidelidades, reclamos, confabulaciones, mentiras, fraudes. Pequeñas tragedias que producen insomnio en quienes las protagonizan, aunque en realidad las vidas privadas que compartimos en las misivas son más bien planas e intrascendentes, llenas de detalles nimios que sólo adquieren interés cuando sus personajes se vuelven famosos. A veces las cartas de gente famosa se publican como parte de su obra intelectual o como testimonio de vidas tormentosas. Otras veces se resguardan en archivos y hace falta portar credenciales académicas para consultarlas. Las colecciones de misivas que se vuelven libros y están al alcance de todo público tienen interés en la medida en que tienden puentes entre ideas, permiten descifrar personalidades o simplemente están deliciosamente escritas (como las de Rosario Castellanos a Ricardo Guerra). Las que están conservadas en las bibliotecas requieren de la curiosidad de quienes pretenden reconstruir vidas más o menos enigmáticas en biografías más o menos autorizadas (como la imprescindible La reina de espadas de Jazmina Barrera sobre Elena Garro). Referencias Referencias Notas Notas Cómo citar Silva Ángel, C. (2026). La política exterior mexicana ante el genocidio en Gaza . Revista Baormos, 1(1), página inicial-página final. Link Créditos de imagen 2024. Sin título. Leer en PDF

  • Cuando el afecto se diluye entre pixeles | Baormos

    Cuando el afecto se diluye entre pixeles Elisa Trejo García Ensayo Leer en PDF ↙ Volumen 1: Número 1 Publicado: Agosto 24, 2026 Desaparecer nunca había sido tan fácil. Antes el adiós requería de un coraje mínimo, o al menos del tiempo necesario para el olvido. Hoy, la evaporación se reduce a acciones simples; archivar un chat, silenciar una conversación, bloquear. Un par de toques y nos hemos borrado de la órbita de alguien. Esta inmediatez ha rediseñado por completo la arquitectura de nuestros vínculos. La ausencia ya no es la consecuencia dolorosa de una ruptura, sino una opción activa. No sabemos qué hacer con el silencio, porque el silencio ya no es natural sino es leído como rechazo. —— Esa facilidad de irse también ha redefinido el compromiso emocional. Si puedo desaparecer cuando algo me incomoda, ¿para qué sostener la incomodidad? Si puedo no contestar, ¿por qué afrontar la conversación? La inmediatez tecnológica eliminó la necesidad de elaborar los finales. Hemos aprendido a dosificar nuestra presencia como un bien escaso. Se nos vende como libertad, pero en la práctica, es una forma sutil y potente de control emocional. Nos hemos habituado a afectos que quedan en suspenso. Y en este proceso, la promesa de “estar” se ha vuelto frágil. Si todo puede terminar sin que palabra medie, ¿qué valor real tiene lo que nos atrevemos a decir? —— El silencio digital no es solo un vacío, es una respuesta que pesa. En un ecosistema donde la atención lo es todo, la indiferencia de no contestar se convierte en el mecanismo más sencillo de la deserción. No hace falta confrontar o debatir. Solo dejar que el otro interprete el final, o la falta de él. Quizá por ello muchos eligen este camino sin la incomodidad de un cierre formal. Pero esta aparente pulcritud deja rastros invisibles. No existe un protocolo de duelo para una conversación que simplemente se detuvo. —— Convertir la desaparición en una forma de autoprotección es también una tendencia. A veces no hay intención de dañar, solo un profundo cansancio o el miedo a la intimidad real. Pero el efecto final persiste: la ruptura unilateral de un lazo. Y en esta lógica tan instantánea, la posibilidad de irse se ha vuelto tan cotidiana que hemos olvidado la profundidad de la elección de quedarse. Tal vez lo que sentimos hoy no sea simple melancolía, sino un agotamiento más complejo, el de sostener vínculos que se diluyen en el mutismo mientras nos rodean presencias intermitentes. Referencias Referencias Notas Notas Cómo citar Trejo, E. (2026). Cuando el afecto se diluye entre pixeles . Revista Baormos, 1(1), página inicial-página final. Link Créditos de imagen C. e. a. Leer en PDF Cuando el afecto se diluye entre pixeles Elisa Trejo García Ensayo Volumen 1: Número 1 Publicado: Agosto 24, 2026 Leer en PDF ↙ Desaparecer nunca había sido tan fácil. Antes el adiós requería de un coraje mínimo, o al menos del tiempo necesario para el olvido. Hoy, la evaporación se reduce a acciones simples; archivar un chat, silenciar una conversación, bloquear. Un par de toques y nos hemos borrado de la órbita de alguien. Esta inmediatez ha rediseñado por completo la arquitectura de nuestros vínculos. La ausencia ya no es la consecuencia dolorosa de una ruptura, sino una opción activa. No sabemos qué hacer con el silencio, porque el silencio ya no es natural sino es leído como rechazo. —— Esa facilidad de irse también ha redefinido el compromiso emocional. Si puedo desaparecer cuando algo me incomoda, ¿para qué sostener la incomodidad? Si puedo no contestar, ¿por qué afrontar la conversación? La inmediatez tecnológica eliminó la necesidad de elaborar los finales. Hemos aprendido a dosificar nuestra presencia como un bien escaso. Se nos vende como libertad, pero en la práctica, es una forma sutil y potente de control emocional. Nos hemos habituado a afectos que quedan en suspenso. Y en este proceso, la promesa de “estar” se ha vuelto frágil. Si todo puede terminar sin que palabra medie, ¿qué valor real tiene lo que nos atrevemos a decir? —— El silencio digital no es solo un vacío, es una respuesta que pesa. En un ecosistema donde la atención lo es todo, la indiferencia de no contestar se convierte en el mecanismo más sencillo de la deserción. No hace falta confrontar o debatir. Solo dejar que el otro interprete el final, o la falta de él. Quizá por ello muchos eligen este camino sin la incomodidad de un cierre formal. Pero esta aparente pulcritud deja rastros invisibles. No existe un protocolo de duelo para una conversación que simplemente se detuvo. —— Convertir la desaparición en una forma de autoprotección es también una tendencia. A veces no hay intención de dañar, solo un profundo cansancio o el miedo a la intimidad real. Pero el efecto final persiste: la ruptura unilateral de un lazo. Y en esta lógica tan instantánea, la posibilidad de irse se ha vuelto tan cotidiana que hemos olvidado la profundidad de la elección de quedarse. Tal vez lo que sentimos hoy no sea simple melancolía, sino un agotamiento más complejo, el de sostener vínculos que se diluyen en el mutismo mientras nos rodean presencias intermitentes. Referencias Referencias Notas Notas Cómo citar Trejo, E. (2026). Cuando el afecto se diluye entre pixeles . Revista Baormos, 1(1), página inicial-página final. Link Créditos de imagen 2024. Sin título. Leer en PDF

  • Boletín | Baormos

    Boletín Histórico 2026 Boletín Histórico de prensados 2026

  • Número Uno | Baormos

    Número uno de Baormos, revista cultural y académica trimestral en México: ensayo, artículo, cuento, crónica, poesía y entrevista. Febrero-Mayo de 2026. Número Uno 001.01.26 Agosto-Octubre Volumen 1: Número 1 PDF Dossier POPURRÍ pinacoteca CRÉDITOS EDITORIAL En estas páginas te proponemos una parranda que comienza un 31 de octubre por las calles de un Seúl donde todo el mundo va vestido con disfraces desternillantes. Antes de que amanezca, Elvira Liceaga te llevará a recorrer el Vive Latino, el festival Coachella y otros templos del rock en un éxtasis musical y colectivo. “¿Qué son esos escalofríos, esa piel de gallina, esa inquietud del cuerpo?”, se pregunta la autora tratando de describir lo que sentimos en los mejores conciertos. DOSSIER Camila Samanta Yáñez Pérez Génesis y metamorfosis de un ballet imperial 001.01.26 | Ensayo Mateo Flores Rivera Sobre la guerra y política en la historia contemporánea 001.01.26 | Ensayo Jair Cruz Tenorio Regalar la palabra también 001.01.26 | Ensayo Cecilia Silva Ángel La política exterior mexicana ante el genocidio en Gaza 001.01.26 | Ensayo Instituto de investigación 28 Sobre la neutralidad del artista 001.01.26 | Ensayo Elisa Trejo Cuando el afecto se diluye entre pixeles 001.01.26 | Ensayo Pavel Cabrera Morales Estos sueños soñados despiertos 001.01.26 | Ensayo Nahomi Leticia García González Sabor a victoria 001.01.26 | Poesía Eric Fernando Peralta Neria The Lamb as Effigy y la imposición de una lengua legítima 001.01.26 | Ensayo Dana López Ángeles La Ciénaga 001.01.26 | Poesía Alberto López Ángeles El lenguaje jurídico: la barrera de la justicia en México 001.01.26 | Ensayo Mateo Flores Rivera Donde la muerte no existe 001.01.26 | Cuento Emilio Cruz Cañas Yukio Mishima y James Dean: lo bello debería morir joven 001.01.26 | Ensayo Ramiro Rosales En onda 001.01.26 | Cuento José Santiago Macías Cabrera La cánida desaparición 001.01.26 | Poesía Francisco Pérez Sánchez Pellicer saluda al otoño 001.01.26 | Ensayo PINACOTECA POPURRÍ Los billonarios nos salvarán: Hailmary, ciencia ficción capitalista Jimena Lara Jauffred 001.01.26 | Videoensayo Platicamos de las cosas que surgen de la curiosidad. En nuestra plática ofrece un espacio donde los invitados e invitadas charlan como si estuvieran tomando un café. Cosas que no se han dicho y que sientan precedentes. Solo en Baormos. Celebramos nuestro número Uno publicando de nuestro archivo esta entrevista inédita, agradeciendo el apoyo que la Dra. Julieta Fierro Gossman le dio a la revista desde su planeación. Julieta Fierro Gossman En nuestra plática 000 Jair Cruz Tenorio 001.01.26 | Entrevista Platicamos de las cosas que surgen de la curiosidad. En nuestra plática ofrece un espacio donde los invitados e invitadas charlan como si estuvieran tomando un café. Cosas que no se han dicho y que sientan precedentes. Solo en Baormos. Celebramos nuestro número Uno publicando de nuestro archivo esta entrevista inédita, agradeciendo el apoyo que la Dra. Julieta Fierro Gossman le dio a la revista desde su planeación. Oryx y Crake: Zootecnia, biopolítica y el animal de la ciencia ficción Jimena Lara Jauffred 001.01.26 | Clase magistral Platicamos de las cosas que surgen de la curiosidad. En nuestra plática ofrece un espacio donde los invitados e invitadas charlan como si estuvieran tomando un café. Cosas que no se han dicho y que sientan precedentes. Solo en Baormos. Celebramos nuestro número Uno publicando de nuestro archivo esta entrevista inédita, agradeciendo el apoyo que la Dra. Julieta Fierro Gossman le dio a la revista desde su planeación. CRÉDITOS En estas páginas te proponemos una parranda que comienza un 31 de octubre por las calles de un Seúl donde todo el mundo va vestido con disfraces desternillantes. Antes de que amanezca, Elvira Liceaga te llevará a recorrer el Vive Latino, el festival Coachella y otros templos del rock en un éxtasis musical y colectivo. “¿Qué son esos escalofríos, esa piel de gallina, esa inquietud del cuerpo?”, se pregunta la autora tratando de describir lo que sentimos en los mejores conciertos. Luigi Amara te conducirá en su Cadillac convertible por las fiestas más memorables de la literatura, como las de El gran Gatsby o El maestro y Margarita, pasando por Alicia en el País de las Maravillas, El gatopardo y La señora Dalloway. Antes de que puedas recuperarte, Adrián Román te invitará a bailar por la Ciudad de México en diferentes épocas de la historia. Si lo que te gusta es el (neo)perreo, Mariana Ortiz es tu conecte perfecto. Su texto te hará entrar en un espacio donde la gente tiene aspecto de “artistas porno jugando a desafiarse con la ropa —menos es más— y con el maquillaje —más es mejor–”, una fiesta “hecha para lxs desentendidxs de la cultura pop, para marginadxs y rebeldes, para quienes viven sin miedo a decir que sí”. La brillante Rachele Airoldi te guiará por las callejuelas de Venecia, ataviada con una seductora máscara de papel maché. PDF Número Uno Agosto-Octubre 2026 Volumen 1: Número 1 001.01.26 PDF DOSSIER POPURRÍ PINACOTECA CRÉDITOS EDITORIAL En estas páginas te proponemos una parranda que comienza un 31 de octubre por las calles de un Seúl donde todo el mundo va vestido con disfraces desternillantes. Antes de que amanezca, Elvira Liceaga te llevará a recorrer el Vive Latino, el festival Coachella y otros templos del rock en un éxtasis musical y colectivo. “¿Qué son esos escalofríos, esa piel de gallina, esa inquietud del cuerpo?”, se pregunta la autora tratando de describir lo que sentimos en los mejores conciertos. Luigi Amara te conducirá en su Cadillac convertible por las fiestas más memorables de la literatura, como las de El gran Gatsby o El maestro y Margarita, pasando por Alicia en el País de las Maravillas, El gatopardo y La señora Dalloway. Antes de que puedas recuperarte, Adrián Román te invitará a bailar por la Ciudad de México en diferentes épocas de la historia. Si lo que te gusta es el (neo)perreo, Mariana Ortiz es tu conecte perfecto. DOSSIER Camila Samanta Yáñez Pérez Génesis y metamorfosis de un ballet imperial 001.01.26 | Ensayo ↙ Mateo Flores Rivera Sobre la guerra y política en la historia contemporánea 001.01.26 | Ensayo ↙ Jair Cruz Tenorio Regalar la palabra también 001.01.26 | Ensayo ↙ Nahomi Leticia García González Sabor a victoria 001.01.26 | Poesía ↙ Instituto de Investigación 28 Sobre la neutralidad del artista 001.01.26 | Ensayo ↙ Cecilia Silva Ángel La política exterior mexicana ante el genocidio en Gaza 001.01.26 | Ensayo ↙ Elisa Trejo García Cuando el afecto se diluye entre pixeles 001.01.26 | Ensayo ↙ Pavel Cabrera Morales Estos sueños soñados despiertos 001.01.26 | Ensayo ↙ Dana López Ángeles La Ciénaga 001.01.26 | Poesía ↙ Emilio Cruz Cañas Yukio Mishima y James Dean: lo bello debería morir joven 001.01.26 | Ensayo ↙ Alberto López Ángeles El lenguaje jurídico: la barrera de la justicia en México 001.01.26 | Ensayo ↙ Mateo Flores Rivera Donde la muerte no existe 001.01.26 | Cuento ↙ José Santiago Macías Cabrera La cánida desaparición 001.01.26 | Poesía ↙ Eric Fernando Peralta Neria The Lamb as Effigy y la imposición de una lengua legítima 001.01.26 | Ensayo ↙ Francisco Pérez Sánchez Pellicer saluda al otoño 001.01.26 | Ensayo ↙ Ramiro Rosales Cortés En onda 001.01.26 | Cuento ↙ POPURRÍ Los billonarios nos salvarán: Hailmary, ciencia ficción capitalista Jimena Lara Jauffred 001.01.26 | Videoensayo Normalmente, los MTV Unplugged son conciertos estrictamente acústicos, pero Soda Stereo tenía otra idea. Con los sintetizadores a pleno rendimiento, los argentinos interpretaron temas como “Pasos” y “Ángel Eléctrico”, aquí exuberantes en versiones que combinan guitarras acústicas y texturas electrónicas. “Ella usó mi cabeza como un revólver”, un tema de rock desatado. Julieta Fierro Gossman En nuestra plática 000 Jair Cruz Tenorio 001.01.26 | Entrevista Normalmente, los MTV Unplugged son conciertos estrictamente acústicos, pero Soda Stereo tenía otra idea. Con los sintetizadores a pleno rendimiento, los argentinos interpretaron temas como “Pasos” y “Ángel Eléctrico”, aquí exuberantes en versiones que combinan guitarras acústicas y texturas electrónicas. “Ella usó mi cabeza como un revólver”, un tema de rock desatado. Oryx y Crake: Zootecnia, biopolítica y el animal de la ciencia ficción Jimena Lara Jauffred 001.01.26 | Clase magistral Normalmente, los MTV Unplugged son conciertos estrictamente acústicos, pero Soda Stereo tenía otra idea. Con los sintetizadores a pleno rendimiento, los argentinos interpretaron temas como “Pasos” y “Ángel Eléctrico”, aquí exuberantes en versiones que combinan guitarras acústicas y texturas electrónicas. “Ella usó mi cabeza como un revólver”, un tema de rock desatado. PINACOTECA Si el tiempo tuviera cura, nadie estaría vivo por tal torturio. Edmundo Joshua Reyes Daza 001.01.26 | Fotografías Nasta describe la composición de Honorata como “no del todo voluntaria”, refiriéndose a un acceso inconsciente en el bosquejo general de la pieza. Se trata de la reivindicación de una composición casi intuitiva, como la que se realiza al tararear una melodía simple y que puede coexistir, por tanto, en un terreno onírico. No es casualidad que la cantante cuente que soñó repetidas veces con la pieza: afirma que el embarazo, el parto y el cansancio le provocaron un estado de duermevela que automatizó algunos de sus procesos compositivos y que la llevaron a transitar con frecuencia entre el sueño y la vigilia. Esto generó en su mente la sensación de que estaba componiendo una canción que ya conocía, que instigaba memorias de sonidos anteriores. De esta manera, Honorata podría describirse como una canción anamnésica en el sentido platónico: una canción no aprendida (o, en este caso, no compuesta), sino recordada: la elaboración paciente de una reminiscencia. Si el tiempo tuviera cura, nadie estaría vivo por tal torturio. Liliana Horta 001.01.26 | Fotografías Nasta describe la composición de Honorata como “no del todo voluntaria”, refiriéndose a un acceso inconsciente en el bosquejo general de la pieza. Se trata de la reivindicación de una composición casi intuitiva, como la que se realiza al tararear una melodía simple y que puede coexistir, por tanto, en un terreno onírico. No es casualidad que la cantante cuente que soñó repetidas veces con la pieza: afirma que el embarazo, el parto y el cansancio le provocaron un estado de duermevela que automatizó algunos de sus procesos compositivos y que la llevaron a transitar con frecuencia entre el sueño y la vigilia. Esto generó en su mente la sensación de que estaba componiendo una canción que ya conocía, que instigaba memorias de sonidos anteriores. De esta manera, Honorata podría describirse como una canción anamnésica en el sentido platónico: una canción no aprendida (o, en este caso, no compuesta), sino recordada: la elaboración paciente de una reminiscencia. Eric Fernando Peralta Neria Sabor a victoria 001.01.26 | Fotografía Mateo Flores Rivera Donde la muerte no existe 001.01.26 | Fotografía Francisco Pérez Sánchez Pellicer saluda al otoño 001.01.26 | Fotografía CRÉDITOS JAIR CRUZ TENORIO · Fundador y Director · CAMILA MUNGUÍA HERRERA · CAMILA SAMANTA YÁÑEZ · PÉREZ ERIC FERNANDO PERALTA NERIA · PAVEL CABRERA MORALES · ESAÚ HURTADO COBO · EDMUNDO JOSHUA REYES DAZA · Comité Editorial · CITLALI YETLANEZI REYES GARCÍA · CECILIA PERAZA SANGINÉS · HUGO JOSÉ SUÁREZ SUÁREZ · JOSÉ ANTONIO MELVILLE RUBIO · ÁNGELES RUBÍ FUENTES PÉREZ · Comité Científico · ARANTZA ORTÍZ GONZÁLEZ · Ilustración de portada · JAIR CRUZ TENORIO · Diseño original y sitio web Nuestra revista de creación, contemporánea y plural · NÚMERO I · Agosto-Octubre 2026 · VOLUMEN I DOSSIER POPURRÍ PINACOTECA CRÉDITOS PDF

  • Regalar la palabra también | Baormos

    Regalar la palabra también Jair Cruz Tenorio Ensayo Leer en PDF ↙ Volumen 1: Número 1 Publicado: Agosto 24, 2026 Add paragraph text. Click “Edit Text” to update the font, size and more. To change and reuse text themes, go to Site Styles. Referencias Referencias Notas Notas Cómo citar Cruz Tenorio, J. (2026). Regalar la palabra también . Revista Baormos, 1(1), página inicial-página final. Link Créditos de imagen C. e. a. Leer en PDF Regalar la palabra también Jair Cruz Tenorio Ensayo Volumen 1: Número 1 Publicado: Agosto 24, 2026 Leer en PDF ↙ En centurias anteriores, se usaba el lacre sellado para impedir que las cartas de personas importantes fueran abiertas por manos desautorizadas. En el siglo XX, en cambio, las cartas personales iban cerradas y engomadas porque estaban destinadas. Este tipo de epístolas establecían una relación afectiva, formaban un vínculo. Por su parte, las cartas comerciales son, incluso ahora, impersonales, mucho más llenas de fórmulas, pero van al grano. Económicas y directas, aunque también siguen la fórmula del nombre del destinatario a la cabeza. El receptor suele recibir un tratamiento peculiar: desde el primer renglón se le indica que es objeto de nuestro respeto y reconocimiento: Querida María, Estimado señor Pérez, Muy señor mío. Luego viene un párrafo protocolario de buenos deseos: Espero que te encuentres bien en compañía de tus seres queridos. Y apenas entonces empieza la carta. Una vez desarrollado el núcleo del mensaje, la misiva concluye con otra norma de rigor: la despedida, que en la jerga comercial acuña frases de increíble retórica: Sin más por el momento, le reitero las seguridades de mi más distinguida consideración. Mientras que las cartas personales contienen la expresión del deseo vivo de volver a ver a la persona, de volver a besarla, tocarla, sentirla. Y por último el remate: tuyo por siempre, Por mi raza hablará el espíritu o atentamente: firma. Después hay que tomar un sobre, lamer la goma, cerrarlo, escribir el remitente en la orilla superior izquierda y el destinatario en el centro. Luego llega el momento de pegar la estampilla (otra vez, lamerla antes), esa pequeñísima obra de arte encargada para celebrar descubrimientos, efemérides, momentos festivos, o conmemorar ocasiones funestas o personalidades de estadistas más o menos ego-centrados. Finalmente, se deposita la carta en el buzón o se lleva a la oficina de correos para certificarla y enviarla. Pero puede ocurrir cualquier cosa. La correspondencia se pierde con enorme facilidad. Una vez depositado en el buzón de correo, el frágil envoltorio de papel inicia un periplo. Puede tardar semanas o meses en llegar a su destino, depende del clima, de la situación geopolítica, de la efectividad de la burocracia, del estado de los caminos, de las piernas del cartero, del azar repetido en cada paso. La gente escribe cartas porque las necesita. La gente espera semanas y meses y, a veces, espera inútilmente. La carta se perdió en alguno de los puntos. El timbre no pagó la tarifa necesaria. La dirección estaba mal o la letra era ilegible o el destinatario se cambió de casa y no dejó sus señas. O hubo un naufragio, un incendio, un terremoto, una guerra o una sublevación. Que llegara la carta en tiempo y forma era un milagro. El correo, que ahora está en vías de extinción al sustituirlo por el correo electrónico, por el WhatsApp, por el teléfono, transportaba prodigios. En el siglo pasado, hubo profesionales de la escritura de cartas. Había manuales que incluían modelos para toda ocasión. Las misivas pueden ser sumamente informativas, o sólo expresar la inmensa nostalgia que nos produce una ausencia, o mantener la ficción de la familia entre personas separadas por las guerras, los exilios, las migraciones. En los manuales de cartas amorosas, hay ejemplos para iniciar, continuar, pausar o terminar con una relación de la manera más pacífica posible. El mensaje se escribía mediante recetas bien estudiadas que los profesionales conocían a la perfección. En la Ciudad de México, la gente que no sabía leer y escribir recurría a los evangelistas de Santo Domingo en busca de auxilio. Mediante las epístolas se concertaban matrimonios, se cerraban negocios, se determinaban destinos. La gente cuidaba con esmero el arte de escribir cartas y las guardaba. Mi abuelo conservaba en una carpeta la correspondencia recibida y las copias al carbón de las misivas que envió a España de manera regular durante todo el exilio y hasta la muerte de las personas correspondientes. No sé qué ocurrió con esas cartas. La mayoría se pierden en las mudanzas o por la firme voluntad de los deudos de hacer limpieza de los restos. Se pierden porque tienen un interés individual, particular, temporal y relativo. Además, porque la mayor parte de la gente que tuvo correspondencia durante el siglo pasado o los anteriores no necesariamente estaba pensando en la sobrevivencia de esos textos coyunturales, situacionales, de lenguajes cifrados, de contextos perdidos. La gente no tan común ni tan corriente, esto es, las personas que adquieren alguna celebridad intelectual, artística, política, histórica, si acaso conservan sus cartas, corren el riesgo de la intromisión indiscreta de quienes pretenden reconstruir sus vidas mediante la búsqueda y organización de sus archivos. De esa manera, nos enteramos a posteriori de cosas que quizá nadie quería que supiéramos: quejas, lamentos, infidelidades, reclamos, confabulaciones, mentiras, fraudes. Pequeñas tragedias que producen insomnio en quienes las protagonizan, aunque en realidad las vidas privadas que compartimos en las misivas son más bien planas e intrascendentes, llenas de detalles nimios que sólo adquieren interés cuando sus personajes se vuelven famosos. A veces las cartas de gente famosa se publican como parte de su obra intelectual o como testimonio de vidas tormentosas. Otras veces se resguardan en archivos y hace falta portar credenciales académicas para consultarlas. Las colecciones de misivas que se vuelven libros y están al alcance de todo público tienen interés en la medida en que tienden puentes entre ideas, permiten descifrar personalidades o simplemente están deliciosamente escritas (como las de Rosario Castellanos a Ricardo Guerra). Las que están conservadas en las bibliotecas requieren de la curiosidad de quienes pretenden reconstruir vidas más o menos enigmáticas en biografías más o menos autorizadas (como la imprescindible La reina de espadas de Jazmina Barrera sobre Elena Garro). Referencias Referencias Notas Notas Cómo citar Cruz Tenorio, J. (2026). Regalar la palabra también . Revista Baormos, 1(1), página inicial-página final. Link Créditos de imagen 2024. Sin título. Leer en PDF

  • Eric Fernando Peralta Neria | Baormos

    Eric Fernando Peralta Neria México, 2005. Estudia la Licenciatura en Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. Cursó el bachillerato en el Colegio Botticelli. COLABORACIONES Eric Fernando Peralta Neria The Lamb as Effigy y la imposición de una lengua legítima 001.01.26 | Ensayo Eric Fernando Peralta Neria México, 2005. Estudia la Licenciatura en Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. Cursó el bachillerato en el Colegio Botticelli. COLABORACIONES Eric Fernando Peralta Neria The Lamb as Effigy y la imposición de una lengua legítima 001.01.26 | Ensayo ↙

  • Edmundo Joshua Reyes Daza | Baormos

    Edmundo Joshua Reyes Daza Nació en Valencia, en 1983. Es ilustradora y autora de Náufragos (escrita junto a Pablo Monforte y ganadora del IX Premio Fnac Salamandra Graphic) y de Ocultos, galardonada con el Premio al Mejor Álbum Nacional 2019 en el festival Splash Sagunt y el primer Premio Ojo Crítico de Cómic en 2020. Edmundo Joshua Reyes Daza México, 2005. Cursó el bachillerato en el Colegio de Ciencias y Humanidades Plantel Sur. COLABORACIONES

  • Francisco Pérez Sánchez | Baormos

    Perfil del autor Mateo Flores Rivera. Lee sus ensayos, crónicas y toda su creación literaria en Baormos, revista cultural y académica trimestral en México. Francisco Pérez Sánchez Nació en México en 2006, cursa la Licenciatura en Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México y estudió el bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria Plantel 6 "Antonio Caso". COLABORACIONES Francisco Pérez Sánchez Pellicer saluda al otoño 001.01.26 | Ensayo Francisco Pérez Sánchez Nació en México en 2006, cursa la Licenciatura en Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México y estudió el bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria Plantel 6 "Antonio Caso". COLABORACIONES Francisco Pérez Sánchez Pellicer saluda al otoño 001.01.26 | Ensayo ↙

  • Nahomi Leticia García González | Baormos

    Perfil del autor Mateo Flores Rivera. Lee sus ensayos, crónicas y toda su creación literaria en Baormos, revista cultural y académica trimestral en México. Nahomi Leticia García González México, 2007. Escribe amando la filosofía, la inherente angustia y desesperación que traen consigo la belleza e intimidad de las relaciones. Cursó el nivel bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria Plantel 6 "Antonio Caso". COLABORACIONES Nahomi Leticia García González Sabor a victoria 001.01.26 | Poesía Nahomi Leticia García González México, 2007. Escribe amando la filosofía, la inherente angustia y desesperación que traen consigo la belleza e intimidad de las relaciones. Cursó el nivel bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria Plantel 6 "Antonio Caso". COLABORACIONES Nahomi Leticia García González Sabor a victoria 001.01.26 | Poesía ↙

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