El placer está en buscar, no en encontrar
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- Regalar la palabra también | Baormos
Título íntegro Autor Leer en PDF ↙ Regalar la palabra también Jair Cruz Tenorio Leer en PDF ↙ Ensayo Volumen 1: Número 1 Publicado: Noviembre 10, 2026 Ensayo Volumen 1: Número 1 Publicado: Noviembre 10, 2026 Add paragraph text. Click “Edit Text” to update the font, size and more. To change and reuse text themes, go to Site Styles. Referencias Referencias Notas Notas Cómo citar Cruz Tenorio, J. (2026). Regalar la palabra también . Revista Baormos, 1(1), página inicial-página final. Link Créditos de imagen C. e. a. Leer en PDF En centurias anteriores, se usaba el lacre sellado para impedir que las cartas de personas importantes fueran abiertas por manos desautorizadas. En el siglo XX, en cambio, las cartas personales iban cerradas y engomadas porque estaban destinadas. Este tipo de epístolas establecían una relación afectiva, formaban un vínculo. Por su parte, las cartas comerciales son, incluso ahora, impersonales, mucho más llenas de fórmulas, pero van al grano. Económicas y directas, aunque también siguen la fórmula del nombre del destinatario a la cabeza. El receptor suele recibir un tratamiento peculiar: desde el primer renglón se le indica que es objeto de nuestro respeto y reconocimiento: Querida María, Estimado señor Pérez, Muy señor mío. Luego viene un párrafo protocolario de buenos deseos: Espero que te encuentres bien en compañía de tus seres queridos. Y apenas entonces empieza la carta. Una vez desarrollado el núcleo del mensaje, la misiva concluye con otra norma de rigor: la despedida, que en la jerga comercial acuña frases de increíble retórica: Sin más por el momento, le reitero las seguridades de mi más distinguida consideración. Mientras que las cartas personales contienen la expresión del deseo vivo de volver a ver a la persona, de volver a besarla, tocarla, sentirla. Y por último el remate: tuyo por siempre, Por mi raza hablará el espíritu o atentamente: firma. Después hay que tomar un sobre, lamer la goma, cerrarlo, escribir el remitente en la orilla superior izquierda y el destinatario en el centro. Luego llega el momento de pegar la estampilla (otra vez, lamerla antes), esa pequeñísima obra de arte encargada para celebrar descubrimientos, efemérides, momentos festivos, o conmemorar ocasiones funestas o personalidades de estadistas más o menos ego-centrados. Finalmente, se deposita la carta en el buzón o se lleva a la oficina de correos para certificarla y enviarla. Pero puede ocurrir cualquier cosa. La correspondencia se pierde con enorme facilidad. Una vez depositado en el buzón de correo, el frágil envoltorio de papel inicia un periplo. Puede tardar semanas o meses en llegar a su destino, depende del clima, de la situación geopolítica, de la efectividad de la burocracia, del estado de los caminos, de las piernas del cartero, del azar repetido en cada paso. La gente escribe cartas porque las necesita. La gente espera semanas y meses y, a veces, espera inútilmente. La carta se perdió en alguno de los puntos. El timbre no pagó la tarifa necesaria. La dirección estaba mal o la letra era ilegible o el destinatario se cambió de casa y no dejó sus señas. O hubo un naufragio, un incendio, un terremoto, una guerra o una sublevación. Que llegara la carta en tiempo y forma era un milagro. El correo, que ahora está en vías de extinción al sustituirlo por el correo electrónico, por el WhatsApp, por el teléfono, transportaba prodigios. En el siglo pasado, hubo profesionales de la escritura de cartas. Había manuales que incluían modelos para toda ocasión. Las misivas pueden ser sumamente informativas, o sólo expresar la inmensa nostalgia que nos produce una ausencia, o mantener la ficción de la familia entre personas separadas por las guerras, los exilios, las migraciones. En los manuales de cartas amorosas, hay ejemplos para iniciar, continuar, pausar o terminar con una relación de la manera más pacífica posible. El mensaje se escribía mediante recetas bien estudiadas que los profesionales conocían a la perfección. En la Ciudad de México, la gente que no sabía leer y escribir recurría a los evangelistas de Santo Domingo en busca de auxilio. Mediante las epístolas se concertaban matrimonios, se cerraban negocios, se determinaban destinos. La gente cuidaba con esmero el arte de escribir cartas y las guardaba. Mi abuelo conservaba en una carpeta la correspondencia recibida y las copias al carbón de las misivas que envió a España de manera regular durante todo el exilio y hasta la muerte de las personas correspondientes. No sé qué ocurrió con esas cartas. La mayoría se pierden en las mudanzas o por la firme voluntad de los deudos de hacer limpieza de los restos. Se pierden porque tienen un interés individual, particular, temporal y relativo. Además, porque la mayor parte de la gente que tuvo correspondencia durante el siglo pasado o los anteriores no necesariamente estaba pensando en la sobrevivencia de esos textos coyunturales, situacionales, de lenguajes cifrados, de contextos perdidos. La gente no tan común ni tan corriente, esto es, las personas que adquieren alguna celebridad intelectual, artística, política, histórica, si acaso conservan sus cartas, corren el riesgo de la intromisión indiscreta de quienes pretenden reconstruir sus vidas mediante la búsqueda y organización de sus archivos. De esa manera, nos enteramos a posteriori de cosas que quizá nadie quería que supiéramos: quejas, lamentos, infidelidades, reclamos, confabulaciones, mentiras, fraudes. Pequeñas tragedias que producen insomnio en quienes las protagonizan, aunque en realidad las vidas privadas que compartimos en las misivas son más bien planas e intrascendentes, llenas de detalles nimios que sólo adquieren interés cuando sus personajes se vuelven famosos. A veces las cartas de gente famosa se publican como parte de su obra intelectual o como testimonio de vidas tormentosas. Otras veces se resguardan en archivos y hace falta portar credenciales académicas para consultarlas. Las colecciones de misivas que se vuelven libros y están al alcance de todo público tienen interés en la medida en que tienden puentes entre ideas, permiten descifrar personalidades o simplemente están deliciosamente escritas (como las de Rosario Castellanos a Ricardo Guerra). Las que están conservadas en las bibliotecas requieren de la curiosidad de quienes pretenden reconstruir vidas más o menos enigmáticas en biografías más o menos autorizadas (como la imprescindible La reina de espadas de Jazmina Barrera sobre Elena Garro). Referencias Referencias Notas Notas Cómo citar Apellido1 Apellido2, A. (Año). Título. Revista Baormos, volumen(número), página inicial-página final. Link Créditos de imagen 2024. Sin título. Leer en PDF
- Eric Fernando Peralta Neria | Baormos
Eric Fernando Peralta Neria México, 2005. Estudia la Licenciatura en Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. Cursó el bachillerato en el Colegio Botticelli. COLABORACIONES Eric Fernando Peralta Neria The Lamb as Effigy y la imposición de una lengua legítima 001.01.26 | Ensayo Eric Fernando Peralta Neria México, 2005. Estudia la Licenciatura en Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. Cursó el bachillerato en el Colegio Botticelli. COLABORACIONES Eric Fernando Peralta Neria The Lamb as Effigy y la imposición de una lengua legítima 001.01.26 | Ensayo ↙
- Marx (no) ha muerto. Perspectivas para resistir al capitalismo en el siglo XXI | Baormos
Marx (no) ha muerto. Perspectivas para resistir al capitalismo en el siglo XXI Taller 9 y 14 de septiembre, 2026 | 1 p.m. — 3 p.m. Sala Lucio Mendieta 22 de septiembre, 2026 | 1 p.m. — 3 p.m. Sala Fernando Benítez Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM ↙ Imparte Manuel Martínez Gutiérrez Registro ↙ Este taller impartido por Manuel Martínez Gutiérrez acercará a las y los participantes a distintos planteamientos del pensamiento de Karl Marx y sus desarrollos posteriores para analizar críticamente algunos de los principales desafíos de las sociedades contemporáneas. A lo largo de tres sesiones, se abordarán la crisis medioambiental, el auge de las nuevas derechas y la relación entre capitalismo y emociones. Cada sesión partirá de situaciones cotidianas para después introducir herramientas teóricas y culminar con una reflexión colectiva. El taller estará dirigido al público en general y no requerirá conocimientos previos, por lo que buscará construir un espacio accesible para pensar, discutir y explorar posibles formas de resistencia frente al capitalismo contemporáneo. Marx (no) ha muerto. Perspectivas para resistir al capitalismo en el siglo XXI Taller 9 y 14 de septiembre, 2026 | 1 p.m. — 3 p.m. Sala Lucio Mendieta 22 de septiembre, 2026 | 1 p.m. — 3 p.m. Sala Fernando Benítez Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM ↙ Imparte Manuel Martínez Gutiérrez Registro ↙ Este taller impartido por Manuel Martínez Gutiérrez acercará a las y los participantes a distintos planteamientos del pensamiento de Karl Marx y sus desarrollos posteriores para analizar críticamente algunos de los principales desafíos de las sociedades contemporáneas. A lo largo de tres sesiones, se abordarán la crisis medioambiental, el auge de las nuevas derechas y la relación entre capitalismo y emociones. Cada sesión partirá de situaciones cotidianas para después introducir herramientas teóricas y culminar con una reflexión colectiva. El taller estará dirigido al público en general y no requerirá conocimientos previos, por lo que buscará construir un espacio accesible para pensar, discutir y explorar posibles formas de resistencia frente al capitalismo contemporáneo.
- Camila Samanta Yáñez Pérez | Baormos
Camila Samanta Yáñez Pérez México, 2005. Cursa la Licenciatura en Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. Forma parte de la Red de Prácticas Artísticas y Ciencias Sociales, ha sido asistente de investigación en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Durante 2022 y 2023 coordinó la Conferencia Mariano Otero (CoMO). Actualmente participa en el proyecto PAPIIT Enseñar y aprender en servicio a la comunidad, que documenta la memoria histórica del Ejido Viejo de Santa Úrsula Coapa. COLABORACIONES Camila Samanta Yáñez Pérez México, 2005. Cursa la Licenciatura en Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. Forma parte de la Red de Prácticas Artísticas y Ciencias Sociales, ha sido asistente de investigación en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Durante 2022 y 2023 coordinó la Conferencia Mariano Otero (CoMO). Actualmente participa en el proyecto PAPIIT Enseñar y aprender en servicio a la comunidad, que documenta la memoria histórica del Ejido Viejo de Santa Úrsula Coapa. COLABORACIONES
- Sobre la neutralidad del artista | Baormos
Título íntegro Autor Leer en PDF ↙ Sobre la neutralidad del artista Instituto de Investigación 28 Leer en PDF ↙ Ensayo Volumen 1: Número 1 Publicado: Noviembre 10, 2026 Ensayo Volumen 1: Número 1 Publicado: Noviembre 10, 2026 Add paragraph text. Click “Edit Text” to update the font, size and more. To change and reuse text themes, go to Site Styles. Referencias Referencias Notas Notas Cómo citar Instituto de Investigación 28. (2026). Sobre la neutralidad del artista . Revista Baormos, 1(1), página inicial-página final. Link Créditos de imagen C. e. a. Leer en PDF En el siglo pasado, hubo profesionales de la escritura de cartas. Había manuales que incluían modelos para toda ocasión. Las misivas pueden ser sumamente informativas, o sólo expresar la inmensa nostalgia que nos produce una ausencia, o mantener la ficción de la familia entre personas separadas por las guerras, los exilios, las migraciones. En los manuales de cartas amorosas, hay ejemplos para iniciar, continuar, pausar o terminar con una relación de la manera más pacífica posible. El mensaje se escribía mediante recetas bien estudiadas que los profesionales conocían a la perfección. En la Ciudad de México, la gente que no sabía leer y escribir recurría a los evangelistas de Santo Domingo en busca de auxilio. Mediante las epístolas se concertaban matrimonios, se cerraban negocios, se determinaban destinos. La gente cuidaba con esmero el arte de escribir cartas y las guardaba. Mi abuelo conservaba en una carpeta la correspondencia recibida y las copias al carbón de las misivas que envió a España de manera regular durante todo el exilio y hasta la muerte de las personas correspondientes. No sé qué ocurrió con esas cartas. La mayoría se pierden en las mudanzas o por la firme voluntad de los deudos de hacer limpieza de los restos. Se pierden porque tienen un interés individual, particular, temporal y relativo. Además, porque la mayor parte de la gente que tuvo correspondencia durante el siglo pasado o los anteriores no necesariamente estaba pensando en la sobrevivencia de esos textos coyunturales, situacionales, de lenguajes cifrados, de contextos perdidos. La gente no tan común ni tan corriente, esto es, las personas que adquieren alguna celebridad intelectual, artística, política, histórica, si acaso conservan sus cartas, corren el riesgo de la intromisión indiscreta de quienes pretenden reconstruir sus vidas mediante la búsqueda y organización de sus archivos. De esa manera, nos enteramos a posteriori de cosas que quizá nadie quería que supiéramos: quejas, lamentos, infidelidades, reclamos, confabulaciones, mentiras, fraudes. Pequeñas tragedias que producen insomnio en quienes las protagonizan, aunque en realidad las vidas privadas que compartimos en las misivas son más bien planas e intrascendentes, llenas de detalles nimios que sólo adquieren interés cuando sus personajes se vuelven famosos. A veces las cartas de gente famosa se publican como parte de su obra intelectual o como testimonio de vidas tormentosas. Otras veces se resguardan en archivos y hace falta portar credenciales académicas para consultarlas. Las colecciones de misivas que se vuelven libros y están al alcance de todo público tienen interés en la medida en que tienden puentes entre ideas, permiten descifrar personalidades o simplemente están deliciosamente escritas (como las de Rosario Castellanos a Ricardo Guerra). Las que están conservadas en las bibliotecas requieren de la curiosidad de quienes pretenden reconstruir vidas más o menos enigmáticas en biografías más o menos autorizadas (como la imprescindible La reina de espadas de Jazmina Barrera sobre Elena Garro). Add paragraph text. Click “Edit Text” to update the font, size and more. To change and reuse text themes, go to Site Styles. En el siglo pasado, hubo profesionales de la escritura de cartas. Había manuales que incluían modelos para toda ocasión. Las misivas pueden ser sumamente informativas, o sólo expresar la inmensa nostalgia que nos produce una ausencia, o mantener la ficción de la familia entre personas separadas por las guerras, los exilios, las migraciones. En los manuales de cartas amorosas, hay ejemplos para iniciar, continuar, pausar o terminar con una relación de la manera más pacífica posible. El mensaje se escribía mediante recetas bien estudiadas que los profesionales conocían a la perfección. En la Ciudad de México, la gente que no sabía leer y escribir recurría a los evangelistas de Santo Domingo en busca de auxilio. Mediante las epístolas se concertaban matrimonios, se cerraban negocios, se determinaban destinos. La gente cuidaba con esmero el arte de escribir cartas y las guardaba. Mi abuelo conservaba en una carpeta la correspondencia recibida y las copias al carbón de las misivas que envió a España de manera regular durante todo el exilio y hasta la muerte de las personas correspondientes. No sé qué ocurrió con esas cartas. La mayoría se pierden en las mudanzas o por la firme voluntad de los deudos de hacer limpieza de los restos. Se pierden porque tienen un interés individual, particular, temporal y relativo. Además, porque la mayor parte de la gente que tuvo correspondencia durante el siglo pasado o los anteriores no necesariamente estaba pensando en la sobrevivencia de esos textos coyunturales, situacionales, de lenguajes cifrados, de contextos perdidos. La gente no tan común ni tan corriente, esto es, las personas que adquieren alguna celebridad intelectual, artística, política, histórica, si acaso conservan sus cartas, corren el riesgo de la intromisión indiscreta de quienes pretenden reconstruir sus vidas mediante la búsqueda y organización de sus archivos. De esa manera, nos enteramos a posteriori de cosas que quizá nadie quería que supiéramos: quejas, lamentos, infidelidades, reclamos, confabulaciones, mentiras, fraudes. Pequeñas tragedias que producen insomnio en quienes las protagonizan, aunque en realidad las vidas privadas que compartimos en las misivas son más bien planas e intrascendentes, llenas de detalles nimios que sólo adquieren interés cuando sus personajes se vuelven famosos. A veces las cartas de gente famosa se publican como parte de su obra intelectual o como testimonio de vidas tormentosas. Otras veces se resguardan en archivos y hace falta portar credenciales académicas para consultarlas. Las colecciones de misivas que se vuelven libros y están al alcance de todo público tienen interés en la medida en que tienden puentes entre ideas, permiten descifrar personalidades o simplemente están deliciosamente escritas (como las de Rosario Castellanos a Ricardo Guerra). Las que están conservadas en las bibliotecas requieren de la curiosidad de quienes pretenden reconstruir vidas más o menos enigmáticas en biografías más o menos autorizadas (como la imprescindible La reina de espadas de Jazmina Barrera sobre Elena Garro). Add paragraph text. Click “Edit Text” to update the font, size and more. To change and reuse text themes, go to Site Styles. En el siglo pasado, hubo profesionales de la escritura de cartas. Había manuales que incluían modelos para toda ocasión. Las misivas pueden ser sumamente informativas, o sólo expresar la inmensa nostalgia que nos produce una ausencia, o mantener la ficción de la familia entre personas separadas por las guerras, los exilios, las migraciones. En los manuales de cartas amorosas, hay ejemplos para iniciar, continuar, pausar o terminar con una relación de la manera más pacífica posible. El mensaje se escribía mediante recetas bien estudiadas que los profesionales conocían a la perfección. En la Ciudad de México, la gente que no sabía leer y escribir recurría a los evangelistas de Santo Domingo en busca de auxilio. Mediante las epístolas se concertaban matrimonios, se cerraban negocios, se determinaban destinos. La gente cuidaba con esmero el arte de escribir cartas y las guardaba. Mi abuelo conservaba en una carpeta la correspondencia recibida y las copias al carbón de las misivas que envió a España de manera regular durante todo el exilio y hasta la muerte de las personas correspondientes. No sé qué ocurrió con esas cartas. La mayoría se pierden en las mudanzas o por la firme voluntad de los deudos de hacer limpieza de los restos. Se pierden porque tienen un interés individual, particular, temporal y relativo. Además, porque la mayor parte de la gente que tuvo correspondencia durante el siglo pasado o los anteriores no necesariamente estaba pensando en la sobrevivencia de esos textos coyunturales, situacionales, de lenguajes cifrados, de contextos perdidos. La gente no tan común ni tan corriente, esto es, las personas que adquieren alguna celebridad intelectual, artística, política, histórica, si acaso conservan sus cartas, corren el riesgo de la intromisión indiscreta de quienes pretenden reconstruir sus vidas mediante la búsqueda y organización de sus archivos. De esa manera, nos enteramos a posteriori de cosas que quizá nadie quería que supiéramos: quejas, lamentos, infidelidades, reclamos, confabulaciones, mentiras, fraudes. Pequeñas tragedias que producen insomnio en quienes las protagonizan, aunque en realidad las vidas privadas que compartimos en las misivas son más bien planas e intrascendentes, llenas de detalles nimios que sólo adquieren interés cuando sus personajes se vuelven famosos. A veces las cartas de gente famosa se publican como parte de su obra intelectual o como testimonio de vidas tormentosas. Otras veces se resguardan en archivos y hace falta portar credenciales académicas para consultarlas. Las colecciones de misivas que se vuelven libros y están al alcance de todo público tienen interés en la medida en que tienden puentes entre ideas, permiten descifrar personalidades o simplemente están deliciosamente escritas (como las de Rosario Castellanos a Ricardo Guerra). Las que están conservadas en las bibliotecas requieren de la curiosidad de quienes pretenden reconstruir vidas más o menos enigmáticas en biografías más o menos autorizadas (como la imprescindible La reina de espadas de Jazmina Barrera sobre Elena Garro). Referencias Referencias Notas Notas Cómo citar Apellido1 Apellido2, A. (Año). Título. Revista Baormos, volumen(número), página inicial-página final. Link Créditos de imagen 2024. Sin título. Leer en PDF
- Jimena Lara Jauffred | Baormos
Jimena Lara Jauffred Estudiante de la Licenciatura en Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. Tiene una pasión por la justicia ambiental y la liberación animal, temas que estudia desde las Ciencias Sociales y divulga en redes sociales, círculos de lectura y talleres. Teje conversaciones en torno a los animales y la falta que hace tomarlos en cuenta tanto ética como políticamente en todas las esferas de la sociedad. COLABORACIONES Jimena Lara Jauffred Estudiante de la Licenciatura en Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. Tiene una pasión por la justicia ambiental y la liberación animal, temas que estudia desde las Ciencias Sociales y divulga en redes sociales, círculos de lectura y talleres. Teje conversaciones en torno a los animales y la falta que hace tomarlos en cuenta tanto ética como políticamente en todas las esferas de la sociedad. COLABORACIONES
- Alberto López Ángeles | Baormos
Perfil del autor Mateo Flores Rivera. Lee sus ensayos, crónicas y toda su creación literaria en Baormos, revista cultural y académica trimestral en México. Alberto López Ángeles México, 2006. Estudió el bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria Plantel 6 "Antonio Caso". Cursa la Licenciatura en Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México. COLABORACIONES Alberto López Ángeles El lenguaje jurídico: la barrera de la justicia en México 001.01.26 | Ensayo Alberto López Ángeles México, 2006. Estudió el bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria Plantel 6 "Antonio Caso". Cursa la Licenciatura en Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México. COLABORACIONES Alberto López Ángeles El lenguaje jurídico: la barrera de la justicia en México 001.01.26 | Ensayo ↙
- La Ciénaga | Baormos
Título íntegro Autor Leer en PDF ↙ La Ciénaga Dana López Ángeles Leer en PDF ↙ Ensayo Volumen 1: Número 1 Publicado: Noviembre 10, 2026 Ensayo Volumen 1: Número 1 Publicado: Noviembre 10, 2026 Bailo entre las manos de las figuras amorfas / contenidas en la estructura de una oración mal / pronunciada, me gritan en una lengua que no / conozco y se desnudan al ritmo de la hoguera / ardiente. Me cuesta entender que soy tan suya como lo que / creo ser. Me cuesta creer que mi piel ha sido tejida / de entre sus cabellos, porque me arrebataron la / conciencia el día en que se durmieron. Las veo en los tiempos de sequía, entre las / fumarolas de incienso, el olor del desprecio del / hijo a su madre y en la ciénaga escondida que aún / atesora el breve recuerdo de sus cuerpos. Quizá en la muerte he de encontrarlas entre la / tierra. Puras y serenas, tomando el espacio que / siempre fue suyo, aquel que siempre les he / negado. Referencias Referencias Notas Notas Cómo citar López Ángeles, D. (2026). La Ciénaga . Revista Baormos, 1(1), página inicial-página final. Link Créditos de imagen C. e. a. Leer en PDF Bailo entre las manos de las figuras amorfas contenidas en la estructura de una oración mal pronunciada, me gritan en una lengua que no conozco y se desnudan al ritmo de la hoguera ardiente. Me cuesta entender que soy tan suya como lo que creo ser. Me cuesta creer que mi piel ha sido tejida de entre sus cabellos, porque me arrebataron la conciencia el día en que se durmieron. Las veo en los tiempos de sequía, entre las fumarolas de incienso, el olor del desprecio del hijo a su madre y en la ciénaga escondida que aún atesora el breve recuerdo de sus cuerpos. Quizá en la muerte he de encontrarlas entre la tierra. Puras y serenas, tomando el espacio que siempre fue suyo, aquel que siempre les he negado. Referencias Referencias Notas Notas Cómo citar Apellido1 Apellido2, A. (Año). Título. Revista Baormos, volumen(número), página inicial-página final. Link Créditos de imagen 2024. Sin título. Leer en PDF
- Actividades | Baormos
Actividades Agosto 2026 Taller ¿Dónde están los animales en las Ciencias Sociales? 11 y 14 de septiembre Taller Marx (no) ha muerto. Perspectivas para resistir al capitalismo en el siglo XXI 9, 14 y 22 de septiembre Círculo de lectura A lengua abierta: círculo de lectura francesa 18 y 24 de agosto Nuestras actividades Agosto 2026 Taller ¿Dónde están los animales en las Ciencias Sociales? 11 y 14 de septiembre Taller Marx (no) ha muerto. Perspectivas para resistir al capitalismo en el siglo XXI 9, 14 y 22 de septiembre Círculo de lectura A lengua abierta: círculo de lectura francesa 18 y 24 de agosto
- Génesis y metamorfosis de un ballet imperial | Baormos
Título íntegro Autor Leer en PDF ↙ Génesis y metamorfosis de un ballet imperial Camila Samanta Yáñez Pérez Leer en PDF ↙ Ensayo Volumen 1: Número 1 Publicado: Noviembre 10, 2026 Ensayo Volumen 1: Número 1 Publicado: Noviembre 10, 2026 Inserte texto completo. Aquí un fragmento de un texto al azar. Para los teólogos obtusos, los antropomorfismos de la Biblia son un escollo insalvable. Dios escucha, se pasea, se alegra, se le “hinchan las narices” (traducción literal del modismo hebreo que expresa el enojo) y, sobre todo, se compadece. Aunque la etimología siempre es una herramienta punzocortante que hay que utilizar con cuidado, en este caso puede hacer vislumbrar realidades profundas. La compasión y la misericordia (rajamim, en hebreo; rahmah, en árabe) derivan en todas las lenguas semíticas —vehículos privilegiados de revelación de la religión (concepto cuya etimología es “lo que nos vincula, lo que nos liga, lo que nos sujeta”)— de una realidad muy corpórea: el réjem en hebreo, el rahm en árabe, es decir, el útero en español. Allá donde Atenas y sus exegetas de Occidente hicieron reinar la “histeria” misógina (que desciende en línea recta de la hystéra griega, es decir, el útero), el Dios de la Biblia, y las gentes que pensaron a ese dios, fundamentaron en ese útero materno la raíz misma del amor divino y la expresión insoslayable de la razón de que el mundo mismo exista: el afecto (“Y vió Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera”). Add paragraph text. Click “Edit Text” to update the font, size and more. To change and reuse text themes, go to Site Styles. Inserte texto completo. Aquí un fragmento de un texto al azar. Para los teólogos obtusos, los antropomorfismos de la Biblia son un escollo insalvable. Dios escucha, se pasea, se alegra, se le “hinchan las narices” (traducción literal del modismo hebreo que expresa el enojo) y, sobre todo, se compadece. Aunque la etimología siempre es una herramienta punzocortante que hay que utilizar con cuidado, en este caso puede hacer vislumbrar realidades profundas. La compasión y la misericordia (rajamim, en hebreo; rahmah, en árabe) derivan en todas las lenguas semíticas —vehículos privilegiados de revelación de la religión (concepto cuya etimología es “lo que nos vincula, lo que nos liga, lo que nos sujeta”)— de una realidad muy corpórea: el réjem en hebreo, el rahm en árabe, es decir, el útero en español. Allá donde Atenas y sus exegetas de Occidente hicieron reinar la “histeria” misógina (que desciende en línea recta de la hystéra griega, es decir, el útero), el Dios de la Biblia, y las gentes que pensaron a ese dios, fundamentaron en ese útero materno la raíz misma del amor divino y la expresión insoslayable de la razón de que el mundo mismo exista: el afecto (“Y vió Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera”). Referencias Referencias Notas Notas Cómo citar Apellido, A. (Año). Título. Revista Baormos, volumen(número), página inicial-página final. Link Imagen de portada C. e. a. Leer en PDF Inserte texto completo. Aquí un fragmento de un texto al azar. Para los teólogos obtusos, los antropomorfismos de la Biblia son un escollo insalvable. Dios escucha, se pasea, se alegra, se le “hinchan las narices” (traducción literal del modismo hebreo que expresa el enojo) y, sobre todo, se compadece. Aunque la etimología siempre es una herramienta punzocortante que hay que utilizar con cuidado, en este caso puede hacer vislumbrar realidades profundas. La compasión y la misericordia (rajamim, en hebreo; rahmah, en árabe) derivan en todas las lenguas semíticas —vehículos privilegiados de revelación de la religión (concepto cuya etimología es “lo que nos vincula, lo que nos liga, lo que nos sujeta” )— de una realidad muy corpórea: el réjem en hebreo, el rahm en árabe, es decir, el útero en español. Allá donde Atenas y sus exegetas de Occidente hicieron reinar la “histeria” misógina (que desciende en línea recta de la hystéra griega, es decir, el útero), el Dios de la Biblia, y las gentes que pensaron a ese dios, fundamentaron en ese útero materno la raíz misma del amor divino y la expresión insoslayable de la razón de que el mundo mismo exista: el afecto (“Y vió Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” ). Add paragraph text. Click “Edit Text” to update the font, size and more. To change and reuse text themes, go to Site Styles. Inserte texto completo. Aquí un fragmento de un texto al azar. Para los teólogos obtusos, los antropomorfismos de la Biblia son un escollo insalvable. Dios escucha, se pasea, se alegra, se le “hinchan las narices” (traducción literal del modismo hebreo que expresa el enojo) y, sobre todo, se compadece. Aunque la etimología siempre es una herramienta punzocortante que hay que utilizar con cuidado, en este caso puede hacer vislumbrar realidades profundas. La compasión y la misericordia (rajamim, en hebreo; rahmah, en árabe) derivan en todas las lenguas semíticas —vehículos privilegiados de revelación de la religión (concepto cuya etimología es “lo que nos vincula, lo que nos liga, lo que nos sujeta” )— de una realidad muy corpórea: el réjem en hebreo, el rahm en árabe, es decir, el útero en español. Allá donde Atenas y sus exegetas de Occidente hicieron reinar la “histeria” misógina (que desciende en línea recta de la hystéra griega, es decir, el útero), el Dios de la Biblia, y las gentes que pensaron a ese dios, fundamentaron en ese útero materno la raíz misma del amor divino y la expresión insoslayable de la razón de que el mundo mismo exista: el afecto (“Y vió Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” ). Inserte texto completo. Aquí un fragmento de un texto al azar. Para los teólogos obtusos, los antropomorfismos de la Biblia son un escollo insalvable. Dios escucha, se pasea, se alegra, se le “hinchan las narices” (traducción literal del modismo hebreo que expresa el enojo) y, sobre todo, se compadece. Aunque la etimología siempre es una herramienta punzocortante que hay que utilizar con cuidado, en este caso puede hacer vislumbrar realidades profundas. La compasión y la misericordia (rajamim, en hebreo; rahmah, en árabe) derivan en todas las lenguas semíticas —vehículos privilegiados de revelación de la religión (concepto cuya etimología es “lo que nos vincula, lo que nos liga, lo que nos sujeta” )— de una realidad muy corpórea: el réjem en hebreo, el rahm en árabe, es decir, el útero en español. Allá donde Atenas y sus exegetas de Occidente hicieron reinar la “histeria” misógina (que desciende en línea recta de la hystéra griega, es decir, el útero), el Dios de la Biblia, y las gentes que pensaron a ese dios, fundamentaron en ese útero materno la raíz misma del amor divino y la expresión insoslayable de la razón de que el mundo mismo exista: el afecto (“Y vió Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” ). Add paragraph text. Click “Edit Text” to update the font, size and more. To change and reuse text themes, go to Site Styles. Inserte texto completo. Aquí un fragmento de un texto al azar. Para los teólogos obtusos, los antropomorfismos de la Biblia son un escollo insalvable. Dios escucha, se pasea, se alegra, se le “hinchan las narices” (traducción literal del modismo hebreo que expresa el enojo) y, sobre todo, se compadece. Aunque la etimología siempre es una herramienta punzocortante que hay que utilizar con cuidado, en este caso puede hacer vislumbrar realidades profundas. La compasión y la misericordia (rajamim, en hebreo; rahmah, en árabe) derivan en todas las lenguas semíticas —vehículos privilegiados de revelación de la religión (concepto cuya etimología es “lo que nos vincula, lo que nos liga, lo que nos sujeta” )— de una realidad muy corpórea: el réjem en hebreo, el rahm en árabe, es decir, el útero en español. Allá donde Atenas y sus exegetas de Occidente hicieron reinar la “histeria” misógina (que desciende en línea recta de la hystéra griega, es decir, el útero), el Dios de la Biblia, y las gentes que pensaron a ese dios, fundamentaron en ese útero materno la raíz misma del amor divino y la expresión insoslayable de la razón de que el mundo mismo exista: el afecto (“Y vió Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” ). Referencias Referencias Notas Notas Cómo citar Apellido1 Apellido2, A. (Año). Título. Revista Baormos, volumen(número), página inicial-página final. Link Imagen de portada 2024. Sin título. Leer en PDF
- Directorio | Baormos
Directorio Jair Cruz Tenorio FUNDADOR Y DIRECTOR Camila Munguía Herrera Lucía Osorno Martínez Esaú Hurtado Cobo Camila Samanta Yáñez Pérez Alberto López Ángeles Eric Fernando Peralta Neria Pavel Cabrera Morales COMITÉ EDITORIAL Dra. Cecilia Peraza Sanginés Dr. Hugo José Suárez Suárez Dr. Héctor Alfonso Vera Martínez COMITÉ CIENTÍFICO Arantza Ortíz González ILUSTRACIÓN DE PORTADA Jair Cruz Tenorio DISEÑO ORIGINAL Y SITIO WEB Directorio Jair Cruz Tenorio FUNDADOR Y DIRECTOR Camila Munguía Herrera Lucía Osorno Martínez Esaú Hurtado Cobo Camila Samanta Yáñez Pérez Alberto López Ángeles Eric Fernando Peralta Neria Pavel Cabrera Morales COMITÉ EDITORIAL Dra. Cecilia Peraza Sanginés Dr. Hugo José Suárez Suárez Dr. Héctor Alfonso Vera Martínez COMITÉ CIENTÍFICO Arantza Ortíz González ILUSTRACIÓN DE PORTADA Jair Cruz Tenorio DISEÑO ORIGINAL Y SITIO WEB
- Sobre la revista | Baormos
Revista Baormos es una revista académica y cultural de publicación digital trimestral dedicada a la producción, difusión у divulgación de conocimiento en sus múltiples expresiones y perspectivas. Formamos un espacio de diálogo interdisciplinario que articula a las ciencias sociales, humanidades y artes, con el fin de reflexionar acerca de los fenómenos culturales, académicos y científicos, que configuran nuestra sociedad. Tiene la convicción de que el conocimiento adopta maneras diversas y complementarias, cada una legítima. En consiguiente, Baormos está constituida por investigaciones académicas, ensayos científicos y de creación, dramaturgia, literatura, entrevistas, obras audiovisuales, y reflexiones críticas que responden a y dialogan con los desafíos de este tiempo. Con una misión plural y crítica, Baormos busca contribuir a la reconstrucción de un pensamiento colectivo que dialogue con tradiciones intelectuales diversas y que al mismo tiempo construya horizontes futuros, capaces de imaginar y transformar las formas de habitar e interpretar este mundo, que es de todas y todos. Baormos es fundada el 2 de mayo de 2025. Revista Baormos es una revista académica y cultural de publicación digital trimestral dedicada a la producción, difusión у divulgación de conocimiento en sus múltiples expresiones y perspectivas. Formamos un espacio de diálogo interdisciplinario que articula a las ciencias sociales, humanidades y artes, con el fin de reflexionar acerca de los fenómenos culturales, académicos y científicos, que configuran nuestra sociedad. Tiene la convicción de que el conocimiento adopta maneras diversas y complementarias, cada una legítima. En consiguiente, Baormos está constituida por investigaciones académicas, ensayos científicos y de creación, dramaturgia, literatura, entrevistas, obras audiovisuales, y reflexiones críticas que responden a y dialogan con los desafíos de este tiempo. Con una misión plural y crítica, Baormos busca contribuir a la reconstrucción de un pensamiento colectivo que dialogue con tradiciones intelectuales diversas y que al mismo tiempo construya horizontes futuros, capaces de imaginar y transformar las formas de habitar e interpretar este mundo, que es de todas y todos. Baormos es fundada el 2 de mayo de 2025.
- Ramiro Rosales Cortés | Baormos
Ramiro Rosales Cortés México, 2006. Estudia la licenciatura en Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de México. Realizó el nivel bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria Plantel 9 "Pedro de Alba". COLABORACIONES Ramiro Rosales Cortés En onda 001.01.26 | Cuento Ramiro Rosales Cortés México, 2006. Estudia la licenciatura en Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de México. Realizó el nivel bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria Plantel 9 "Pedro de Alba". COLABORACIONES Ramiro Rosales Cortés En onda 001.01.26 | Cuento ↙
- Pavel Cabrera Morales | Baormos
Pavel Cabrera Morales México, 2006. Estudia la licenciatura en Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de México. Realizó el nivel bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria Plantel 9 "Pedro de Alba". COLABORACIONES Pavel Cabrera Morales Estos sueños soñados despiertos 001.01.26 | Ensayo Pavel Cabrera Morales México, 2006. Estudia la licenciatura en Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de México. Realizó el nivel bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria Plantel 9 "Pedro de Alba". COLABORACIONES Pavel Cabrera Morales Estos sueños soñados despiertos 001.01.26 | Ensayo ↙
- Lucía Osorno Martinez | Baormos
Lucía Osorno Martínez México, 2003. Egresada de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo en la Facultad de Estudios Superiores Aragón por la Universidad Nacional Autónoma de México. Su vocación transita entre la narrativa escrita, la producción de fotografía y radio, colaborando en la Unidad de Investigaciones Periodísticas de Cultura UNAM y en proyectos de Radio UNAM. Con un pie en la investigación rigurosa y otro en la experimentación visual y sonora, busca construir relatos con sentido crítico, ingenio y curiosidad. Lucía Osorno Martínez México, 2003. Egresada de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo en la Facultad de Estudios Superiores Aragón por la Universidad Nacional Autónoma de México. Su vocación transita entre la narrativa escrita, la producción de fotografía y radio, colaborando en la Unidad de Investigaciones Periodísticas de Cultura UNAM y en proyectos de Radio UNAM. Con un pie en la investigación rigurosa y otro en la experimentación visual y sonora, busca construir relatos con sentido crítico, ingenio y curiosidad.
- Pellicer saluda al otoño | Baormos
Título íntegro Autor Leer en PDF ↙ Pellicer saluda al otoño Francisco Pérez Sánchez Leer en PDF ↙ Ensayo Volumen 1: Número 1 Publicado: Noviembre 10, 2026 Ensayo Volumen 1: Número 1 Publicado: Noviembre 10, 2026 Poeta, profesor, director del Departamento de Bellas Artes, museógrafo e incluso senador: Carlos Pellicer era una eminencia. Nacido el 16 de enero de 1897, en Villahermosa, Tabasco, el poeta mexicano es uno de los mayores referentes de la poesía. Perteneció al grupo conocido como los Contemporáneos, donde se encontraban escritores como Enrique González Rojo, Xavier Villaurrutia, Jaime Torres Bodet, José Gorostiza, y el famoso Salvador Novo. Todos reconocidos poetas de la literatura mexicana que marcaron un antes y un después; allí figuraba Carlos Pellicer. Su poesía incorporó parte del estilo mexicano y tuvo influencia colombiana al haber estudiado allá en su juventud. Finalmente, luego de una larga carrera en la vida política y literaria de México, falleció en la Ciudad de México en el año de 1977, a la edad de 80 años. —— Entre su vasta y prolífica obra, se encuentra Recinto y otras imágenes, un poemario publicado en 1941, que contiene el extraordinario poema Recinto, una oda al amor intenso y experimentado sin rencores, sus rimas recuerdan al romanticismo y posee una musicalidad y ritmos destacables que hacen su poesía bastante amena y disfrutable. Pero hoy hablaremos de las otras imágenes, pequeños poemas e incluso sonetos sobre la naturaleza, la espiritualidad y el tiempo. —— Es el caso de Sonetos de otoño, dedicados a su gran amigo, el arquitecto Luis Barragán. En este poema Pellicer saluda un otoño y le hace peticiones como quien reza a un santo, dibuja un paisaje otoñal algo nostálgico: “Todo un día de otoño bien oído, / tan silenciosamente contemplado, / tan misteriosamente comprendido”. A su vez el otoño es como rey coronado que “Reina el valle de México. Divino”, y se conjunta con el amor como algo perfecto. Pero este rey no trae luz, sino ausencia, pero es esa presencia de la ausencia la que nos mantiene conscientes de la vida y del paso del tiempo, es el descanso del corazón, frente a las batallas de otros tiempos. —— En estos días llegó el otoño, y con los versos eternos de Carlos Pellicer es mejor saludarlo. Referencias Referencias Notas Notas Cómo citar Pérez Sánchez, F. (2026). Pellicer saluda al otoño. Revista Baormos, 1(1), página inicial-página final. Link Créditos de imagen C. e. a. Leer en PDF Poeta, profesor, director del Departamento de Bellas Artes, museógrafo e incluso senador: Carlos Pellicer era una eminencia. Nacido el 16 de enero de 1897, en Villahermosa, Tabasco, el poeta mexicano es uno de los mayores referentes de la poesía. Perteneció al grupo conocido como los Contemporáneos, donde se encontraban escritores como Enrique González Rojo, Xavier Villaurrutia, Jaime Torres Bodet, José Gorostiza, y el famoso Salvador Novo. Todos reconocidos poetas de la literatura mexicana que marcaron un antes y un después; allí figuraba Carlos Pellicer. Su poesía incorporó parte del estilo mexicano y tuvo influencia colombiana al haber estudiado allá en su juventud. Finalmente, luego de una larga carrera en la vida política y literaria de México, falleció en la Ciudad de México en el año de 1977, a la edad de 80 años. —— Entre su vasta y prolífica obra, se encuentra Recinto y otras imágenes, un poemario publicado en 1941, que contiene el extraordinario poema Recinto, una oda al amor intenso y experimentado sin rencores, sus rimas recuerdan al romanticismo y posee una musicalidad y ritmos destacables que hacen su poesía bastante amena y disfrutable. Pero hoy hablaremos de las otras imágenes, pequeños poemas e incluso sonetos sobre la naturaleza, la espiritualidad y el tiempo. —— Es el caso de Sonetos de otoño, dedicados a su gran amigo, el arquitecto Luis Barragán. En este poema Pellicer saluda un otoño y le hace peticiones como quien reza a un santo, dibuja un paisaje otoñal algo nostálgico: “Todo un día de otoño bien oído, / tan silenciosamente contemplado, / tan misteriosamente comprendido”. A su vez el otoño es como rey coronado que “Reina el valle de México. Divino”, y se conjunta con el amor como algo perfecto. Pero este rey no trae luz, sino ausencia, pero es esa presencia de la ausencia la que nos mantiene conscientes de la vida y del paso del tiempo, es el descanso del corazón, frente a las batallas de otros tiempos. —— En estos días llegó el otoño, y con los versos eternos de Carlos Pellicer es mejor saludarlo. Referencias Referencias Notas Notas Cómo citar Apellido1 Apellido2, A. (Año). Título. Revista Baormos, volumen(número), página inicial-página final. Link Créditos de imagen 2024. Sin título. Leer en PDF








